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¿MÉRITO O RECOMENDACIÓN? EL NOMBRAMIENTO QUE PONE A IMSS BIENESTAR VERACRUZ BAJO SOSPECHA

De auditar una cadena de papelerías a perfilarse para administrar uno de los hospitales más importantes del estado. La opacidad, los presuntos vínculos familiares y las recomendaciones políticas vuelven a colocar al sistema de salud en el centro del debate.

XALAPA, Ver.— La salud pública no admite improvisaciones. Mucho menos cuando se trata de la administración de un hospital de alta especialidad, donde cada decisión repercute en la atención de miles de pacientes. Sin embargo, la eventual designación de Rubén Armando Barona Alba como administrador del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz ha desatado una ola de cuestionamientos que IMSS Bienestar aún no responde.

La polémica no gira únicamente en torno a un nombre. Lo que está en juego es el mecanismo mediante el cual se eligen perfiles para ocupar posiciones estratégicas dentro del sistema de salud.

Información pública consultable en la Plataforma Nacional de Transparencia muestra que Barona Alba laboró entre 2017 y 2022 como auditor interno de Tony Tiendas, S.A. de C.V., empresa dedicada al giro de papelerías. Posteriormente, con el inicio de la administración municipal encabezada por Ricardo Ahued Bardahuil, fue incorporado como gerente de Recursos Financieros de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) de Xalapa, cargo por el que percibe un salario anual de 671 mil 340 pesos, de acuerdo con registros oficiales.

Su nombre también aparece en diversos documentos financieros de la CMAS, entre ellos la autorización relacionada con un subsidio sindical superior al millón de pesos durante el primer semestre de 2022.

Hasta ahí, los antecedentes son públicos. Lo que ahora provoca inquietud es el siguiente paso.

De manera extraoficial, trabajadores del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz aseguran que Barona Alba ya realiza recorridos dentro del nosocomio en espera de que IMSS Bienestar formalice su nombramiento como administrador. Aunque la institución no ha emitido información oficial, la versión ha cobrado fuerza entre el personal.

Las interrogantes aumentan cuando diversas fuentes del sector salud señalan que su llegada sería impulsada por Sofía del Carmen Martínez Díaz, administradora de la Coordinación Estatal de IMSS Bienestar en Veracruz.

El señalamiento adquiere una dimensión mayor debido a que Martínez Díaz es identificada públicamente como sobrina de Roberto Ramos Alor, coordinador estatal de IMSS Bienestar en Veracruz. Si bien el parentesco, por sí mismo, no constituye una irregularidad, sí obliga a las autoridades a demostrar que cualquier nombramiento responde exclusivamente a criterios técnicos, legales y profesionales, y no a relaciones familiares o políticas.

El contexto tampoco ayuda. La propia Sofía Martínez Díaz ha sido objeto de críticas por parte de trabajadores del sector salud y de familiares de pacientes, entre ellos padres de niñas y niños con cáncer, quienes han denunciado problemas administrativos, falta de respuesta institucional y deficiencias en la operación del sistema. Varias de esas inconformidades derivaron en protestas públicas.

En ese escenario, la posible llegada de Barona Alba vuelve a encender las alertas.

Administrar un hospital de alta especialidad no equivale únicamente a manejar presupuestos. Implica coordinar procesos hospitalarios, garantizar el funcionamiento de áreas críticas, administrar recursos médicos, supervisar contratos, asegurar el abasto de insumos y tomar decisiones que pueden impactar directamente en la atención de miles de pacientes.

Por ello, especialistas consultados de manera reiterada en el ámbito de la gestión hospitalaria coinciden en que estos cargos requieren experiencia específica en administración sanitaria, conocimiento del funcionamiento hospitalario y capacidad para responder a situaciones de alta complejidad.

Frente a ello surge una pregunta inevitable: ¿qué experiencia concreta acredita Rubén Armando Barona Alba en la administración de hospitales públicos de alta especialidad?

La otra interrogante resulta igual de relevante: ¿existió un proceso de evaluación y selección abierto, transparente y basado en méritos, o la decisión obedece a recomendaciones internas?

En una administración que ha reiterado su compromiso con el combate al nepotismo, al tráfico de influencias y a las viejas prácticas de asignación discrecional de cargos públicos, el caso exige respuestas claras.

La transparencia no puede ser selectiva cuando se trata del sistema de salud.

IMSS Bienestar tiene hoy la responsabilidad de informar públicamente si el nombramiento será oficial, cuáles fueron los criterios utilizados para la selección del perfil, qué experiencia específica reúne el aspirante para administrar uno de los hospitales más importantes de Veracruz y si existe algún mecanismo para prevenir posibles conflictos de interés.

Porque cuando las decisiones se toman entre dudas y silencios, la desconfianza ocupa el lugar que debería pertenecer únicamente al mérito.

Redacción Reportaje Veracruzano

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