La SEV ya no aguanta más teatro: Tello sale y deja el muladar

Claudia Tello Espinosa abandona la Secretaría de Educación de Veracruz. No es un relevo rutinario. Es el reconocimiento tardío de que una de las dependencias más estratégicas del estado se administró con distanciamiento, cerrazón y una interlocución que terminó convertida en simulación. Así lo evalúan amplios sectores del magisterio y lo confirma, con contundencia, el dirigente sindical Gerardo Velásquez Maravert.
La decisión de la gobernadora Rocío Nahle García de removerla llega tarde, pero llega. Gobernar también es admitir cuando una gestión se desvió. Tello no recibió una oficina menor y tampoco la dejó como tal: rezagos administrativos, expedientes acumulados, conflictos laborales sin resolver, promesas que se evaporaron y una confianza institucional severamente erosionada. Quien asuma ahora no hereda un despacho ordinario; hereda el trabajo de limpiar lo que una conducción incapaz de construir acuerdos reales dejó atrás.
Durante meses se instalaron mesas, se escucharon ofrecimientos y se tomaron fotografías. Trabajadores y dirigentes confían —o confiaron— en rutas de solución que nunca se materializaron. Algunas organizaciones sindicales incluso cerraron filas con la titular, convencidas de haber obtenido un trato privilegiado. Hoy enfrentan la evidencia de que también a ellas se les administró el tiempo y se les endulzó el oído. Mientras tanto, quienes alzaron la voz enfrentaron el mensaje implícito de lo que podía ocurrirles. Contención disfrazada de diálogo. Disciplina disfrazada de gobernabilidad.
Cuando la autoridad deja de escuchar, incumple y convierte la interlocución en ceremonia, no solo debilita su propia administración: debilita la confianza en las instituciones. Ese es el saldo político que deja la gestión saliente. Y ocurre, además, en medio de un proceso judicial por el presunto desvío de aproximadamente 800 millones de pesos atribuido a exservidores vinculados con esa administración. Corresponde a las instancias judiciales deslindar responsabilidades. Al nuevo titular le corresponde otra tarea igual de impostergable: reconstruir la gobernabilidad interna de la SEV, ordenar áreas, revisar decisiones cuestionadas y recuperar interlocución real.
El magisterio no pide privilegios. Exige legalidad, certeza laboral, transparencia y que todas las organizaciones sindicales sean escuchadas sin exclusiones ni categorías de primera y segunda. Dialogar no es conceder favores ni mostrar debilidad. Dialogar es gobernar. La educación de Veracruz necesita menos discursos administrados y más soluciones verificables.
Desde el Sindicato Innovador Magisterial Veracruzano, Velásquez Maravert anticipa una posición firme: reconocerán lo que beneficie a los trabajadores y señalarán cualquier intento de sustituir el diálogo por la imposición. La nueva etapa no admite más simulación. El tiempo se agotó. Ahora corresponde ordenar, resolver y cumplir.
Redacción Reportaje Veracruzano



