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Tres meses sin becas: el IVD abandona a sus atletas mientras la burocracia juega con el futuro del deporte veracruzano

Xalapa, Ver.— Mientras Veracruz presume discursos de impulso al deporte y reconocimiento a sus atletas, cerca de 500 deportistas y entrenadores del deporte convencional y adaptado enfrentan una realidad diametralmente opuesta: tres meses sin recibir las becas que les corresponden, en un retraso que pone en evidencia la incapacidad institucional para garantizar recursos que, aseguran los afectados, ya estaban presupuestados.

Las denuncias apuntan directamente al Instituto Veracruzano del Deporte (IVD), encabezado por el exatleta Crisanto Grajales Valencia, cuya administración enfrenta severos cuestionamientos por la falta de pago de los apoyos económicos destinados a quienes representan a Veracruz en competencias estatales, nacionales e internacionales.

Entrenadores y deportistas denunciaron que, lejos de ofrecer soluciones, las autoridades únicamente trasladan la responsabilidad entre dependencias. Según explicaron, el expediente fue enviado de la Secretaría de Educación de Veracruz a la Secretaría de Finanzas y Planeación, pero ninguna instancia ha liberado los recursos.

El resultado, sostienen, es el mismo: cientos de atletas entrenan, compiten y representan al estado sin recibir el apoyo económico que les fue autorizado.

La entrenadora de para powerlifting y presidenta de la Liga Municipal de Alterofilia, Mariela Ferrer Sánchez, lanzó un llamado público a la gobernadora Rocío Nahle García, al asegurar que ya agotaron todas las vías institucionales sin obtener respuesta.

«Ya vamos por el tercer mes de beca sin pago. Este es un llamado de auxilio hacia la Gobernadora, porque el recurso existe y está etiquetado desde el año pasado», declaró.

La entrenadora afirmó que el retraso no sólo afecta la economía de aproximadamente 500 beneficiarios, sino que amenaza la continuidad de procesos deportivos que requieren preparación permanente, alimentación especializada, suplementación, campamentos, viajes y competencias.

La situación adquiere mayor gravedad debido a que las becas únicamente se cubren durante diez meses del año, pese a que los entrenamientos y el calendario competitivo no se detienen durante los doce meses.

A ello se suma otro reclamo: atletas y entrenadores con mejores resultados deportivos habrían sufrido reducciones en sus apoyos económicos, una decisión que, según denunciaron, ya provocó la salida de especialistas hacia otras entidades donde encuentran mejores condiciones para desarrollar su trabajo.

Los montos de las becas reflejan además una realidad distante de las exigencias del alto rendimiento: desde 750 pesos para medallistas de bronce, mil 500 pesos para medallistas de oro y apoyos de entre 4 mil y 15 mil pesos para entrenadores, cantidades que, de acuerdo con los afectados, resultan insuficientes frente a los costos reales de preparación.

La pregunta que comienza a cobrar fuerza entre la comunidad deportiva es inevitable: si el recurso estaba etiquetado desde el ejercicio anterior, ¿en qué punto del aparato gubernamental quedó detenido el dinero destinado a quienes representan a Veracruz?

Mientras las dependencias intercambian responsabilidades y los expedientes avanzan lentamente entre escritorios, los atletas continúan entrenando con incertidumbre, financiando de su bolsillo su preparación y esperando que la promesa institucional de apoyo al deporte deje de ser un discurso para convertirse en una realidad.

Redacción Reportaje Veracruzano

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