Obra de agua deja sin servicio y con accesos bloqueados a vecinos de Coatzintla

Coatzintla, Ver.- ¿De qué sirve una obra de agua potable si, mientras se construye, los vecinos terminan sin agua y sin poder entrar con normalidad a sus propias viviendas?
Esa es la pregunta que hoy colocan sobre la mesa habitantes de la calle Mina, en la colonia Adolfo Ruiz Cortines, quienes denuncian que los trabajos de introducción de una nueva red de agua potable han dejado una estela de inconformidad: tuberías afectadas, accesos deteriorados, calles convertidas en lodazales y viviendas a las que, aseguran, prácticamente se les cerró el paso.
La obra que fue presentada como una acción para mejorar el servicio de agua potable se convirtió, al menos temporalmente y de acuerdo con los testimonios vecinales, en un problema adicional para quienes viven en la zona.
Los habitantes señalan que durante los trabajos se habrían afectado líneas de agua que ya se encontraban instaladas. Posteriormente, las excavaciones fueron rellenadas, pero sin que los accesos a las viviendas quedaran debidamente habilitados.
Y entonces llegó el problema que nadie parece querer cargar.
Uno de los vecinos relató que al regresar a su domicilio descubrió que no tenía agua y sus depósitos Rotoplas estaban completamente vacíos. Al solicitar una explicación, le informaron que la línea había sido desconectada, situación que, según su versión, ya habría sido detectada por los propios trabajadores.
La pregunta es inevitable: si el problema ya era conocido, ¿por qué se permitió que los trabajos continuaran sin restablecer el servicio?
La situación se agravó con las lluvias.
El material utilizado para cubrir las excavaciones se convirtió en lodo, dificultando el tránsito y haciendo todavía más complicado el acceso a algunas viviendas. Los vecinos aseguran que pidieron cuando menos que se habilitaran las entradas de sus domicilios, pero, según denuncian, los trabajadores argumentaron que no contaban con el material ni las herramientas suficientes para realizar las reparaciones necesarias.
“Nos dejaron sin agua, dejaron todo hecho un cochinero y ahora con las lluvias ni siquiera podemos entrar bien a nuestras casas”, reclamaron habitantes inconformes.
Más allá del enojo, el caso abre una discusión que corresponde responder a quienes ejecutan y supervisan la obra: ¿existe un plan para garantizar la continuidad del servicio durante los trabajos?, ¿quién supervisa que las tuberías existentes no sean dañadas?, ¿quién debe reparar las afectaciones provocadas durante la ejecución?, y, sobre todo, ¿por qué una obra de infraestructura aparentemente no tendría disponible el material necesario para corregir de inmediato los daños?
Los vecinos cuestionan precisamente esos puntos y reclaman que una obra de esta naturaleza no se limite a abrir calles, instalar tubería y posteriormente retirarse dejando a los habitantes enfrentar las consecuencias.
Porque una obra pública no termina cuando se coloca la tubería.
También implica supervisión, reparación, seguridad, accesibilidad y atención a los ciudadanos afectados durante su ejecución.
La inconformidad alcanza directamente al Ayuntamiento de Coatzintla. Los colonos consideran que no basta con anunciar una obra como una mejora para la población si, durante su construcción, se generan afectaciones que permanecen sin solución.
Por ello, hicieron un llamado al alcalde Jorge Adrián Alanís Monterrubio para que personal del Ayuntamiento acuda directamente a la calle Mina, conozca de primera mano las condiciones en que se encuentra la obra y, en su caso, determine las acciones necesarias para reparar las tuberías, restablecer el suministro y recuperar los accesos a las viviendas.
Mientras tanto, los vecinos continúan esperando respuestas.
Porque para quienes viven en esa calle, el problema no es una cifra en un expediente de obra ni una fotografía de inauguración.
Es abrir la llave y no encontrar agua. Es regresar a casa y encontrar el acceso convertido en lodo. Es intentar entrar a la vivienda y descubrir que una obra destinada a mejorar su entorno terminó, por ahora, complicando su vida cotidiana.
Y la pregunta queda abierta para quienes tienen la responsabilidad de ejecutar, supervisar y recibir esa obra:
¿Quién va a responder por los daños, quién va a restablecer el servicio y cuándo volverán los vecinos de la calle Mina a tener una obra que realmente funcione para ellos?
POR MARCO ANTONIO PALMERO ALPÍREZ / REPORTAJE VERACRUZANO



