Reconocen programas de Sheinbaum, pero advierten que la inseguridad sigue siendo una deuda pendiente

Veracruz, Ver., 2 de septiembre de 2026.– El respaldo a los programas sociales del Gobierno federal no impide reconocer uno de los principales desafíos que persisten en el país: la inseguridad.
Evirilio Tamaríz Pimentel, presidente de la asociación Sentimientos de la Nación, calificó como positivo el desempeño de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y destacó particularmente los apoyos dirigidos a sectores considerados vulnerables.
El dirigente social señaló que las pensiones para adultos mayores y las becas para estudiantes representan beneficios que tienen un impacto directo en la economía de numerosas familias.
A su consideración, estos programas también constituyen una forma de atender rezagos acumulados durante administraciones anteriores, particularmente entre personas que durante su vida laboral tuvieron ingresos reducidos y prestaciones limitadas.
Tamaríz Pimentel sostuvo que las pensiones universales han permitido que adultos mayores cuenten actualmente con un ingreso periódico que, desde su perspectiva, representa una compensación ante la falta de mejores condiciones económicas durante etapas anteriores de su vida.
EL OTRO LADO DE LA MONEDA
Sin embargo, el reconocimiento al Gobierno federal estuvo acompañado de una advertencia: la inseguridad continúa siendo un problema que afecta la percepción y la vida cotidiana de la población.
El dirigente consideró que esta situación no puede atribuirse exclusivamente a la actual administración federal, debido a que se trata de un fenómeno que se ha desarrollado durante varios años y que ha sido enfrentado, con distintos resultados, por gobiernos anteriores.
No obstante, señaló que la administración de Sheinbaum tiene ante sí el desafío de avanzar en materia de seguridad y generar condiciones que permitan recuperar la tranquilidad de la ciudadanía.
La postura expuesta plantea así un doble escenario: por un lado, el reconocimiento a políticas sociales que, según el dirigente, han beneficiado a sectores de la población; por otro, la exigencia de que esos avances sean acompañados por resultados en materia de seguridad.
Y es que para las familias, el bienestar no necesariamente se mide únicamente por los ingresos adicionales que reciben, sino también por las condiciones en las que desarrollan su vida cotidiana.
Tener acceso a una pensión, una beca o un programa social puede representar un alivio económico, pero la tranquilidad también depende de poder transitar por las calles, trabajar, estudiar y regresar a casa sin temor.
Por ello, el señalamiento de Tamaríz Pimentel coloca sobre la mesa uno de los retos más complejos para el Gobierno federal: que los avances sociales puedan convivir con una estrategia de seguridad capaz de traducirse en mayor tranquilidad para la población.
El reconocimiento a la administración federal, en ese sentido, no estuvo exento de una observación crítica: los programas sociales pueden atender parte de las necesidades económicas, pero la inseguridad continúa siendo una asignatura que reclama resultados.
El desafío será que ambos frentes —bienestar y seguridad— avancen de manera paralela y que los beneficios de las políticas públicas puedan sentirse no sólo en los bolsillos, sino también en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Redacción Reportaje Veracruzano


