MOLOTOV INCENDIA COATZA: ROCK, REBELDÍA Y CATARSIS MASIVA EN UNA FERIA QUE EXPLOTÓ SIN FILTROS

Coatzacoalcos, Ver.— No fue un concierto: fue una sacudida colectiva. El Teatro del Pueblo de la Expo Feria Coatza 2026 se convirtió en un hervidero de energía, gritos y sudor cuando Molotov tomó el escenario y desató una tormenta sonora que arrastró a miles a una catarsis sin freno.



Desde el primer acorde, la banda dejó claro que lo suyo no es complacer, sino confrontar. La multitud —jóvenes, adultos, viejas generaciones que crecieron con sus letras— respondió como una sola voz, coreando himnos que no envejecen porque siguen doliendo. “Amateur”, “Que no te haga bobo Jacobo”, “Rasta-mandita”, “Hit Me”, “Here We Kum”, “Dance and Dense Denso”, “Voto Latino” y “Más vale cholo” retumbaron como disparos directos al sistema, encendiendo un ambiente donde la música fue protesta, fiesta y desahogo.

Pero el momento más crudo llegó con “Frijolero”, una bofetada musical que sigue vigente, recordando que la rabia social no se apaga con el paso del tiempo. Molotov no vino a entretener: vino a incomodar, a sacudir conciencias y a recordarle a México que el rock también es trinchera.

El lleno fue total. No cabía un alma más en el recinto. Cada salto, cada coro, cada empujón en la marea humana confirmó que la banda mantiene intacta su esencia: irreverente, explosiva y brutalmente honesta. Tres décadas después, Molotov no solo sobrevive: domina.

En medio de un país donde muchas voces se apagan, la agrupación sigue gritando. Y la gente sigue escuchando.

La Expo Feria Coatza 2026, sin embargo, aún guarda su última carta. Este domingo 5 de abril, el cierre promete otro estallido con la llegada de Gloria Trevi, quien tomará el escenario para clausurar la fiesta con su característico derroche de energía y espectáculo.

Desde temprano, la jornada arrancará con una cabalgata a las 10:00 de la mañana, partiendo de la Expo Ganadera rumbo a la Plaza del Espíritu Santo.

Más tarde, a las 14:00 horas, se realizará una subasta con lo mejor del ganado local, regional y nacional.

Coatzacoalcos no solo celebró: rugió. Y en ese rugido, quedó claro que cuando el rock es auténtico, no se escucha… se siente, se grita y se convierte en resistencia.

Redacción Reportaje Veracruzano