Atoyac, Veracruz — La noche del domingo, en medio de una de las celebraciones religiosas más significativas del calendario cristiano, la violencia volvió a hacerse presente en el estado de Veracruz. Un hombre que participaba como danzante, caracterizado como “diablo” dentro de las tradiciones de Semana Santa, fue asesinado a balazos a escasos metros de la iglesia Cristo Rey, en la comunidad de Potrero Nuevo.
De acuerdo con reportes de autoridades locales, el ataque ocurrió alrededor de las 19:30 horas en la colonia Cortina, en un punto cercano a donde anteriormente operaba la escuela Fernando Domínguez Proy. Testigos relataron haber escuchado múltiples detonaciones, lo que provocó la movilización de cuerpos de seguridad y servicios de emergencia.
Paramédicos que acudieron al sitio confirmaron que la víctima ya no presentaba signos vitales al momento de su llegada. Hasta el cierre de esta edición, el hombre no ha sido identificado oficialmente, y no se reportan personas detenidas en relación con el homicidio.
Las primeras líneas de investigación apuntan a que la víctima fue interceptada por sujetos armados mientras transitaba por la zona. Elementos de la Policía Estatal acordonaron el área, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado realizaron el levantamiento de evidencias e iniciaron la carpeta de investigación correspondiente.
Versiones adicionales, no confirmadas de manera oficial, señalan que la víctima podría ser un menor de edad conocido en la zona con el apodo de “Lagarto Magdaleno”, quien participaba en la tradicional representación de Judas, vistiendo un disfraz de diablo rojo. Sin embargo, las autoridades no han validado públicamente esta información.
El ataque se produjo en un contexto particularmente sensible: durante las celebraciones de Semana Santa, cuando comunidades enteras se congregan en espacios públicos y religiosos para participar en procesiones y representaciones simbólicas. La irrupción de la violencia en este escenario ha generado inquietud entre los habitantes de Potrero Nuevo, quienes vieron interrumpida una jornada que tradicionalmente transcurre en un ambiente festivo y comunitario.
Este hecho se suma a una serie de episodios violentos registrados en distintas regiones de Veracruz, un estado que en los últimos años ha enfrentado desafíos persistentes en materia de seguridad. Aunque las autoridades estatales han reiterado su compromiso con el combate a la delincuencia, incidentes como el ocurrido en Atoyac evidencian la complejidad del fenómeno y su impacto en la vida cotidiana de las comunidades.
Hasta el momento, la Fiscalía continúa con las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar la identidad de los responsables. Mientras tanto, la escena del crimen —a las puertas de un templo y en el marco de una tradición religiosa— deja una imagen que sintetiza la tensión entre la vida comunitaria y la violencia que persiste en diversas zonas del país.
Redacción Reportaje Veracruzano
