Álamo Temapache.— No hizo falta una tormenta. Bastó una lluvia ligera para que la ciudad volviera a colapsar. A una semana del colapso del sistema de drenaje, las calles principales se inundaron nuevamente, confirmando lo que vecinos y comerciantes temían: el problema no solo persiste, sino que no ha sido atendido de fondo.
El agua anegó vialidades y zonas comerciales, sorprendiendo especialmente a tianguistas que, sin previsión ni respaldo, enfrentaron pérdidas económicas y dificultades para continuar con sus actividades. La escena se repitió como un déjà vu urbano: alcantarillas rebasadas, escurrimientos sin control y una infraestructura que simplemente no responde.
La preocupación crece entre la población. Si una precipitación de baja intensidad es suficiente para paralizar sectores completos, el escenario ante lluvias más fuertes se perfila crítico. Comerciantes y vecinos coinciden en un punto: la ciudad no está preparada.
A esto se suma el cuestionamiento sobre los trabajos de desazolve. Habitantes señalan que, pese a los antecedentes recientes, no hay avances visibles ni resultados que respalden una intervención efectiva. La percepción es clara: las acciones han sido insuficientes o inexistentes.
También han surgido críticas por la aparente falta de prioridad en la inversión de recursos públicos. Mientras las inundaciones afectan la vida diaria, ciudadanos consideran que la infraestructura hidráulica sigue relegada, pese a su impacto directo en la seguridad y economía local.
Hasta ahora, el alcalde Pepe Arenas no ha presentado un plan concreto para evitar que estas escenas se repitan. En las calles, la exigencia es inmediata: soluciones reales, no paliativos.
La pregunta queda en el aire y retumba entre el agua estancada: si esto ocurre con una lluvia leve, ¿qué pasará cuando llegue la temporada fuerte?
Redacción Reportaje Veracruzano
Álamo vuelve a hundirse: lluvia menor revive el desastre y exhibe fallas en drenaje
