Playa de Chachalacas.— Lo que debería ser descanso y diversión se ha convertido en una peligrosa ruleta contra el mar. Durante este fin de semana santo, al menos 17 personas estuvieron a punto de morir ahogadas en uno de los destinos turísticos más concurridos del estado, dejando al descubierto una constante: la imprudencia de los visitantes y el riesgo subestimado de las escolleras.
Elementos de la Unidad Fluvial y Lacustre de la Secretaría de Seguridad Pública desplegaron un operativo con 23 rescatistas que, de viernes a domingo, no tuvieron tregua. Las intervenciones se concentraron principalmente en la zona de escolleras, un punto crítico donde, pese a las advertencias, turistas continúan ingresando al mar sin medir las consecuencias.

Los casos se repiten con una alarmante similitud. Visitantes que no saben nadar, otros que desconocen la fuerza del oleaje, y algunos más que simplemente ignoran las indicaciones. Entre los incidentes más delicados, varios turistas originarios de Tlaxcala estuvieron a segundos de desaparecer bajo el agua durante el llamado “Sábado y Domingo de Gloria”. Este domingo, una pareja procedente de Morelos también tuvo que ser rescatada tras ingresar a una zona peligrosa.
La lista sigue: un turista de Puebla volcó en su acuamoto al no poder controlar el embate del mar, evidenciando la falta de experiencia para maniobrar en condiciones adversas. En total, los rescatados provienen de distintos estados del país, incluyendo Estado de México, Hidalgo y Ciudad de México, entre ellos menores de edad.

Aunque en esta ocasión no hubo pérdidas humanas ni lesionados graves, el saldo blanco pende de un hilo. Las autoridades advierten que estos episodios no son aislados, sino una constante en cada periodo vacacional.
El mensaje es claro pero parece no ser escuchado: el mar no perdona errores. Las escolleras, en particular, representan un riesgo letal incluso para nadadores experimentados. Aun así, cada año se repite el mismo patrón de descuido y exceso de confianza.

Mientras la afluencia turística continúa, el operativo de vigilancia se mantiene activo. Sin embargo, la verdadera pregunta sigue en el aire: ¿cuánto tiempo más podrá sostenerse este equilibrio antes de que la tragedia deje de ser evitada?
Redacción Reportaje Veracruzano
