SACRILEGIO EN DOMINGO DE RAMOS: LADRONES IRRUMPEN EN CASA PARROQUIAL DE COATZINTLA

Coatzintla, Veracruz.— Ni el simbolismo del Domingo de Ramos ni el respeto a un recinto religioso fueron suficientes para frenar la audacia delictiva. Mientras la feligresía participaba en las celebraciones litúrgicas, la parroquia de Santiago Apóstol fue escenario de un robo que exhibe, una vez más, el deterioro del tejido social y la vulnerabilidad de espacios que deberían ser sagrados.
De acuerdo con versiones recabadas en el lugar, el sacerdote Juan José se encontraba oficiando y atendiendo a los asistentes cuando dos individuos, a bordo de una motocicleta, aprovecharon la distracción para ingresar a las habitaciones del cura párroco. Su objetivo: sustraer pertenencias del inmueble sin ser detectados.
Sin embargo, el intento no pasó desapercibido. Los presuntos delincuentes fueron sorprendidos en el interior, lo que derivó en una reacción inmediata. Uno de ellos fue detenido en el sitio, mientras que su cómplice logró escapar, perdiéndose entre las calles del municipio.
Elementos policiales arribaron minutos después para asegurar al detenido y proceder conforme a la ley. El propio sacerdote tuvo que acompañar a los uniformados para rendir su declaración, en medio de la indignación de la comunidad, que no daba crédito a lo ocurrido en plena jornada religiosa.
El hecho no es menor. Irrumpir en un espacio de fe durante una de las fechas más significativas del calendario católico no solo representa un delito patrimonial, sino una afrenta directa a la vida comunitaria y a los valores que, al menos en teoría, sostienen a la sociedad.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta dónde ha llegado la normalización de la delincuencia en Veracruz, que ni siquiera los templos escapan de su alcance? Mientras uno de los responsables enfrenta las consecuencias legales, el otro continúa prófugo, recordando que la impunidad sigue siendo el mejor aliado del crimen.
Redacción Reportaje Veracruzano



