Muerte en la orilla: tortuga lora aparece sin vida y reaviva alarma ambiental en Coatzacoalcos

Coatzacoalcos, Ver.— La mañana de este martes, el hallazgo de una tortuga marina muerta en playas del sur de Veracruz volvió a encender las alertas sobre el deterioro ambiental en el litoral del Golfo de México. El ejemplar, localizado a la altura de la colonia Puerto México, sobre la calle Francisco J. Mújica, evidenció una problemática que, lejos de ser aislada, comienza a mostrar signos de crisis.
De acuerdo con el médico veterinario zootecnista Jaime Takami, se trata de una tortuga lora que habría muerto hace aproximadamente diez días, periodo que coincide con la reciente presencia de residuos de hidrocarburos en la zona costera. Este dato no es menor: la sincronía entre ambos fenómenos apunta a una posible relación directa entre la contaminación y la mortandad de fauna marina.
El especialista explicó que, tras diversas necropsias realizadas en las últimas semanas, cerca del 90 por ciento de los animales marinos hallados sin vida presentan afectaciones vinculadas a la exposición a hidrocarburos. En el caso de las tortugas, el daño principal ocurre al momento de salir a la superficie para respirar, donde inhalan compuestos tóxicos como benceno y tolueno.
Estas sustancias, detalló, provocan irritación severa en las vías respiratorias, inflamación pulmonar y alteraciones que impiden el adecuado intercambio de oxígeno, derivando en asfixia. A ello se suma el impacto en el sistema neurológico, que genera desorientación y agrava el cuadro clínico hasta hacerlo irreversible.
“Las tortugas no distinguen las manchas de hidrocarburo. Al emerger, respiran estos compuestos sin saberlo, lo que compromete rápidamente su vida”, advirtió.
Además, la contaminación puede desencadenar efectos similares a la enfermedad por descompresión, afectando el sistema circulatorio de estos animales marinos.
Takami también informó que ha atendido recientemente a cinco tortugas y dos pelícanos con signos de intoxicación. En el caso de las aves, el consumo de pequeñas cantidades de hidrocarburos resulta letal, provocando hemorragias internas, vómito y pérdida de apetito antes de la muerte.
El ejemplar encontrado este día presentaba, además, una lesión visible en el caparazón, presumiblemente causada por la propela de una embarcación, lo que evidencia un doble impacto: contaminación y actividad humana sin control.
El panorama se torna aún más preocupante ante la cercanía de la temporada de desove. Según el especialista, las hembras expuestas a contaminantes podrían transferir sustancias tóxicas a sus huevos, comprometiendo la supervivencia de nuevas generaciones desde su gestación.
Lo ocurrido en las playas de Coatzacoalcos no es un hecho aislado, sino un síntoma de un ecosistema bajo presión, donde la vida marina comienza a pagar el costo de una contaminación que, hasta ahora, no ha sido contenida con la urgencia que exige.
Redacción Reportaje Veracruzano



