CONGRESO TOMADO, VERACRUZ CALLADO: MORENA HUYE DEL PLENO PARA ENTERRAR EL ESCÁNDALO DEL DERRAME

Entre acusaciones de autoritarismo, simulación y desprecio por la tragedia ambiental, la mayoría legislativa reventó la sesión para impedir que el gobierno de Rocío Nahle rinda cuentas.
Veracruz, Ver.— Lo que debió ser el inicio de un periodo legislativo ordinario terminó convertido en una escena que desnuda, sin maquillaje, la fragilidad institucional y la incomodidad del poder frente a la rendición de cuentas. Diputados de Morena abandonaron el Salón del Pleno del Congreso de Veracruz en un movimiento calculado para dinamitar el quórum y bloquear la exigencia de comparecencia del procurador de Medio Ambiente, Ángel Carrizales, justo cuando el estado enfrenta un derrame de hidrocarburos que ya golpea las costas y a cientos de familias.
No fue un accidente político. Fue una maniobra quirúrgica.
Mientras pescadores ven morir su sustento y prestadores de servicios turísticos enfrentan una Semana Santa teñida de incertidumbre, en el Congreso se impuso el silencio. Un silencio forzado, construido desde la mayoría, para evitar que se exhiba la magnitud de una crisis ambiental que ya es calificada por voces opositoras como un ecocidio.
La diputada priista Ana Rosa Valdés Salazar no se contuvo: acusó a Morena de montar un “circo” legislativo y denunció la complicidad del Partido Verde, cuya bandera ambientalista quedó reducida a retórica vacía. Su señalamiento fue directo: no se trata de un problema temporal ni de una coyuntura vacacional, sino de un daño profundo que dejará cicatrices económicas y sociales en Veracruz.
Desde Movimiento Ciudadano, Elena Córdova elevó el tono y la gravedad: lo que ocurre en el Golfo no es un incidente, es una tragedia en curso. Denunció que, ante la falta de respuestas institucionales, es la propia sociedad civil la que está limpiando las costas, evidenciando el vacío de acción gubernamental mientras el mar —fuente de vida— deja de ser sustento.
Las consecuencias ya son palpables. La desconfianza ha desplomado los precios de pescados y mariscos, golpeando directamente a quienes dependen del mar para sobrevivir. El daño no es abstracto: tiene nombre, rostro y hambre.
Y aun así, la rendición de cuentas fue cancelada.
Del otro lado, el coordinador de Morena, Esteban Bautista Hernández, salió a contener el incendio político defendiendo la actuación del gobierno estatal. Rechazó las críticas, acusó “uso faccioso” del desastre y prometió que las investigaciones federales llegarán a fondo. Habló de “celeridad”, de coordinación interinstitucional, de censos y apoyos.
Pero sus palabras se estrellan contra un hecho ineludible: su bancada decidió no debatir.
Decidió huir.
Porque cuando el poder evita las preguntas, lo que realmente intenta es esconder las respuestas.
La narrativa oficial habla de unidad y rigor técnico.
Pero la imagen que queda es otra: la de un Congreso que se vacía para no incomodar al Ejecutivo, la de una mayoría que cancela el debate cuando este amenaza con exhibir fallas, omisiones o responsabilidades.
Hoy, Veracruz no solo enfrenta un derrame de hidrocarburos en sus costas. Enfrenta también un derrame de opacidad en su vida pública.
Y ese, quizá, sea aún más difícil de contener.
Redacción Reportaje Veracruzano



