
Con una inversión estimada en 900 millones de pesos, el gobierno estatal ha puesto en marcha uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de los últimos años: la ampliación del World Trade Center Veracruz, un recinto clave para la actividad económica, turística y de negocios en la entidad.
La gobernadora Rocío Nahle García confirmó que la licitación ya fue publicada bajo un esquema nacional que, además, prioriza el uso de mano de obra veracruzana. Aunque el monto base es de 900 millones de pesos, precisó que este tipo de procesos contempla variaciones de hasta un 30 por ciento, dependiendo de factores como tiempos de ejecución y calidad de acabados.
El proyecto no solo busca modernizar el inmueble existente, sino expandir su capacidad en terrenos ubicados frente al complejo actual. Para ello, el gobierno estatal dispone ya de cinco predios: cuatro de propiedad pública y uno recientemente adquirido, lo que permitirá desarrollar una ampliación integral durante el periodo 2026-2027.
La mandataria recordó que el WTC fue construido durante la administración de Miguel Alemán Velasco y, desde entonces, no ha sido objeto de una expansión significativa, pese a que en su momento figuró entre los más importantes del país.
Hoy, la dinámica es distinta. Cada fin de semana, el recinto alberga congresos, exposiciones y eventos que detonan la ocupación hotelera y la demanda de servicios en la zona conurbada Veracruz–Boca del Río.
Sin embargo, su capacidad actual limita la posibilidad de atraer eventos de mayor escala, como el Tianguis Turístico, que exige infraestructura más amplia.
En ese contexto, el gobierno estatal decidió desde el año pasado diseñar un proyecto de expansión a cargo de uno de los arquitectos más reconocidos del país, con el objetivo de colocar nuevamente a Veracruz en el mapa de los grandes encuentros nacionales e internacionales.
La ampliación del WTC no solo apunta a fortalecer el sector turístico y de negocios, sino también a generar empleos durante su construcción y operación. Se trata, en palabras de la propia administración estatal, de una apuesta por reactivar la economía desde la infraestructura.
El reto ahora no es menor: transformar un recinto que alguna vez fue referente nacional en un complejo capaz de competir con los más grandes del país, en un momento donde la captación de eventos se traduce directamente en derrama económica.
Redacción Reportaje Veracruzano


