VeracruzXalapa

Xalapa, rehén de promesas incumplidas: jubilados, comerciantes y ejidatarios paralizan el corazón de la capital

Xalapa, Ver.— La capital veracruzana amaneció tomada. No por una sola causa, sino por la acumulación de agravios que hoy convergen en el primer cuadro de la ciudad. Calles bloqueadas, tránsito colapsado y una ciudadanía atrapada entre consignas y desesperación evidencian una realidad que el discurso oficial no logra contener: el conflicto social sigue vivo.

La protesta más persistente la encabeza la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Veracruz (AJUPIV), que ha decidido retomar los cierres de los jueves, una estrategia ya conocida durante el sexenio de Cuitláhuac García Jiménez. Su exigencia es concreta, pero no menor: la contratación efectiva de una aseguradora que garantice el pago de sus prestaciones.

Desde su perspectiva, el problema no es la ausencia de anuncios, sino la falta de resultados. Señalan que, aunque la gobernadora Rocío Nahle decretó la creación de una aseguradora estatal desde el año pasado, en los hechos sigue siendo una figura inerte: sin reglas claras, sin operación y, sobre todo, sin impacto en la vida de quienes dependen de ella. Para los jubilados, la incertidumbre no es un concepto abstracto, sino una condición diaria.

En paralelo, la organización Vendedores Independientes Veracruzanos (VIVE) elevó el tono de la jornada con denuncias que apuntan directamente a las autoridades municipales. Acusan hostigamiento laboral, despojo de espacios de trabajo y violaciones a derechos humanos. Su narrativa se sostiene en casos concretos, como el de una trabajadora de Limpia Pública que, tras sufrir un accidente y ser declarada incapacitada permanentemente, fue obligada a reincorporarse. El detalle más inquietante: su expediente laboral desapareció.

La protesta no termina ahí. A este escenario se sumaron ejidatarios provenientes de San Andrés Tuxtla, quienes mantienen bloqueada la calle Zamora en exigencia de pagos pendientes por tierras vendidas a la SEDATU desde 2023. Su presencia amplía el espectro del conflicto: del ámbito laboral y social al agrario, todos con un denominador común, la falta de cumplimiento institucional.

Aunque las movilizaciones iniciaron en distintos horarios, el resultado es el mismo: un centro de Xalapa paralizado y una presión creciente sobre las autoridades. La pregunta ya no es si habrá respuesta, sino cuándo y bajo qué condiciones.

En medio del caos, lo que queda al descubierto es una constante que trasciende administraciones: la distancia entre los decretos y la realidad. Mientras esa brecha persista, las calles seguirán siendo el último recurso de quienes ya no encuentran otra forma de ser escuchados.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba