¿QUIÉN RESPONDERÁ POR LOS ANIMALES? Crecen las denuncias por presunto maltrato en el Paseo del Río de Orizaba y el silencio del gobierno de Hugo Chahín enciende la indignación

Orizaba, Ver.— La indignación ciudadana vuelve a colocar en el centro del debate el estado en que se encuentran los animales resguardados en la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) del Paseo del Río. Las denuncias ya no son un hecho aislado: se acumulan, se repiten y alimentan una pregunta que hasta ahora permanece sin una respuesta pública contundente por parte del gobierno municipal encabezado por Hugo Chahín Kuri.
La denuncia más reciente señala a una avestruz que, de acuerdo con fotografías y testimonios difundidos por visitantes, presenta una notoria pérdida de plumaje, aparentes heridas y zonas con posible sangrado. De confirmarse estas condiciones, especialistas advierten que las altas temperaturas, la humedad y la presencia de insectos podrían agravar rápidamente su estado si no recibe atención veterinaria especializada.
El caso no surge en el vacío. En meses recientes también se han difundido reportes sobre la presunta muerte de un mapache dentro de su recinto, además de otros señalamientos relacionados con el fallecimiento de diversos ejemplares y el aparente deterioro físico de animales bajo resguardo en la UMA Citlaltépetl, el Paseo del Río y la reserva conocida como Casa Vegas.
Las versiones ciudadanas también han puesto bajo observación el estado de un oso y de otros ejemplares que, según publicaciones en redes sociales y visitantes, mostraban signos visibles de deterioro. Ante ello, colectivos defensores de los animales han solicitado la intervención de médicos veterinarios independientes para realizar una evaluación técnica que permita conocer la verdadera condición de la fauna.
Aunque el Ayuntamiento ha sostenido en diferentes ocasiones que los animales reciben atención, la persistencia de nuevas denuncias ha provocado que cada vez más ciudadanos cuestionen si realmente existen las condiciones necesarias para mantener fauna silvestre bajo cuidado humano y si los protocolos de bienestar animal se están cumpliendo de manera adecuada.
La exigencia social ya no se limita a comunicados. Hoy se demanda transparencia total: informes veterinarios públicos, revisiones independientes, supervisión permanente y la intervención de las autoridades ambientales competentes para despejar cualquier duda sobre el manejo de estos ejemplares.
En este contexto, organizaciones y ciudadanos han solicitado la participación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), así como de especialistas en fauna silvestre, para realizar una inspección exhaustiva que determine el estado real de los animales y, en su caso, establezca las responsabilidades correspondientes.
Los animales no pueden denunciar el abandono, el sufrimiento o la falta de atención. Por ello, corresponde a las autoridades demostrar con hechos —y no únicamente con declaraciones— que el bienestar de la fauna es una prioridad. Mientras eso no ocurra, las preguntas seguirán creciendo y el escrutinio público sobre la administración municipal continuará intensificándose.
Redacción Reportaje Veracruzano



