12 HORAS DESPUÉS, ELI MARTÍNEZ NO APARECE: EL OPERATIVO DE SEGURIDAD NO HA DADO RESPUESTAS

Un periodista fue atacado, perseguido y presuntamente privado de la libertad en pleno corazón de Poza Rica. Las corporaciones desplegaron patrullas, armas y personal; los presuntos responsables escaparon y, doce horas después, el reportero continúa sin ser localizado
Poza Rica, Ver.— Son las 9:30 de la mañana de este martes 25 de agosto.
Han transcurrido exactamente 12 horas desde que se perdió el contacto con el reportero Elí Martínez, colaborador de Noreste, de Reportaje Veracruzano y de otros espacios informativos, después de que fuera atacado junto con otro comunicador por sujetos armados en la colonia Cazones de Poza Rica.
Doce horas.
Doce horas de incertidumbre para su familia.
Doce horas de angustia para sus compañeros.
Doce horas en las que la ciudad ha visto desplegarse policías municipales, estatales y fuerzas federales.
Y, sin embargo, Elí Martínez sigue sin aparecer.
La información disponible hasta esta hora mantiene al comunicador como no localizado y existe el temor de que haya sido privado de la libertad. Diversos medios han confirmado el ataque y el operativo desplegado después de los hechos.
La pregunta que inevitablemente comienza a crecer entre periodistas y ciudadanos es brutalmente sencilla:
¿Dónde está Elí Martínez?
TODO OCURRIÓ EN SEGUNDOS
La noche del lunes 24 de agosto, Elí Martínez se encontraba con el también reportero R.P., cuya identidad se mantiene bajo reserva por razones de seguridad.
Ambos permanecían junto a sus motocicletas en las inmediaciones de la calle 2 y avenida 20 de Noviembre, frente a la gasolinera Ferche Gas, en la colonia Cazones.
Versiones recabadas después del ataque señalan que sujetos armados, presuntamente a bordo de motocicletas, llegaron al sitio y realizaron detonaciones.
Los periodistas reaccionaron inmediatamente.
R.P. corrió para ponerse a salvo.
Elí también intentó escapar.
Pero no consiguió hacerlo.
De acuerdo con los testimonios que han trascendido, el reportero fue alcanzado y presuntamente sometido para después ser llevado en un vehículo con rumbo desconocido.
Su motocicleta quedó abandonada.
Y desde entonces, nada.
La agresión fue confirmada por distintos medios y la versión de que Martínez habría sido privado de la libertad se mantiene como la principal línea ante su desaparición.
EL AUXILIO QUE NO LLEGÓ A TIEMPO
Hay un elemento particularmente delicado en la reconstrucción de los hechos.
De acuerdo con la versión proporcionada por el comunicador que logró escapar, R.P., tras las detonaciones corrió en dirección de la avenida 20 de Noviembre y buscó ayuda.
En ese momento habría encontrado una patrulla policial a la que pidió auxilio.
Según su testimonio, la unidad no atendió su solicitud.
Este señalamiento deberá ser investigado y esclarecido por las autoridades.
Porque si un periodista logra escapar de hombres armados, corre desesperadamente buscando protección y encuentra una patrulla policial, la pregunta no puede ser ignorada:
¿Qué ocurrió con esa petición de auxilio?
La respuesta tendrá que formar parte de la investigación.
No basta con desplegar cientos de elementos después.
La seguridad pública se mide también por la capacidad de responder cuando la emergencia está ocurriendo.
LA PERSECUCIÓN QUE TERMINÓ EN PONCHALLANTAS
Después de las detonaciones comenzó la movilización policial.
Elementos de seguridad iniciaron la persecución de un vehículo presuntamente relacionado con los hechos.
Pero la operación terminó chocando contra una trampa.
Sobre la avenida 20 de Noviembre, entre las calles 20 y 22, fueron arrojados artefactos ponchallantas.
Las unidades policiales resultaron afectadas y se produjo un accidente en el que participaron una patrulla, una camioneta de Pemex y un vehículo particular.
La persecución se frenó.
Los presuntos responsables consiguieron escapar.
Y con ellos desapareció también una parte fundamental de la respuesta inmediata de las autoridades: la posibilidad de mantenerles el rastro.
A partir de ahí comenzó un amplio despliegue.
Pero doce horas después, el resultado más importante sigue pendiente:
localizar a Elí Martínez.
¿PARA QUÉ SIRVEN LAS CÁMARAS SI NADIE LLEGA?
La zona donde ocurrió el ataque no es un punto perdido en medio de la nada.
Es una zona urbana.
Hay vialidades importantes.
Hay establecimientos comerciales.
Hay circulación vehicular.
Y existen sistemas de videovigilancia.
Por eso surge otra pregunta que las autoridades deberán responder:
¿Qué registraron las cámaras del C4?
¿Se captó la llegada de los agresores?
¿Se registró la motocicleta o el vehículo utilizado?
¿Se tiene identificada la ruta de escape?
¿Se dio seguimiento a las unidades sospechosas?
¿Se recuperaron imágenes de las cámaras ubicadas en las calles por donde habría sido llevado Martínez?
Si existen cámaras y no se obtiene información útil de ellas, entonces habrá que preguntar para qué se invierten recursos públicos en sistemas de videovigilancia que deberían servir precisamente para reconstruir delitos de esta naturaleza.
Y si las cámaras sí captaron los hechos, la sociedad merece saber qué están haciendo las autoridades con esas imágenes.
12 HORAS DE OPERATIVO Y UNA PREGUNTA SIN RESPUESTA
Desde anoche se desplegaron elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal, Guardia Nacional, Secretaría de Marina y Ejército Mexicano.
La zona fue acordonada.
Se localizaron indicios.
Personal ministerial tomó declaraciones.
Peritos procesaron el lugar.
Las corporaciones anunciaron o mantienen acciones de búsqueda.
Todo eso forma parte del procedimiento.
Pero existe una diferencia entre desplegar un operativo y obtener resultados.
Y a las 9:30 de la mañana, el resultado que más importa sigue sin llegar:
Elí Martínez no ha sido localizado.
El gremio periodístico necesita respuestas y, sobre todo, exige una búsqueda efectiva.
El propio medio Noreste ha solicitado públicamente la inmediata localización de su colaborador y compañeros del gremio han reclamado una intervención urgente de las autoridades.
NO ES UN CASO AISLADO
Lo ocurrido tampoco puede analizarse como un episodio independiente.
Poza Rica ya arrastra una historia reciente de violencia contra periodistas.
El 8 de enero de 2026, fue asesinado el periodista Carlos Leonardo Ramírez Castro.
El 11 de junio, fue asesinado Luis Ángel López Valdez.
Ahora, apenas unas semanas después, un tercer periodista se encuentra desaparecido tras un ataque armado.
Tres nombres.
Tres historias.
Y una pregunta que ya dejó de ser retórica:
¿Quién está protegiendo a los periodistas de Poza Rica?
El caso adquiere todavía mayor gravedad porque Martínez había trabajado previamente junto con Luis Ángel López Valdez en coberturas periodísticas, de acuerdo con información publicada antes del asesinato de este último.
No existe, hasta ahora, información oficial que permita establecer una relación criminal entre ambos casos.
Pero la coincidencia exige que las autoridades investiguen con absoluta seriedad.
EL DINERO PÚBLICO NO PUEDE TERMINAR EN PATRULLAS SIN RESULTADOS
Aquí está la discusión que las autoridades no deberían esquivar.
Cada año se destinan millones de pesos al aparato de seguridad.
Se compran patrullas.
Se pagan salarios.
Se instalan cámaras.
Se despliegan fuerzas federales.
Se anuncian operativos.
Se presume coordinación.
Pero cuando un periodista es atacado y presuntamente privado de la libertad en una zona urbana de Poza Rica, la pregunta inevitable es:
¿Qué tan eficaz es realmente ese aparato de seguridad?
Porque no basta con llegar después de los disparos.
No basta con acordonar la escena.
No basta con perseguir un vehículo hasta que los ponchallantas destruyan una patrulla.
No basta con llenar las calles de uniformados.
La seguridad pública tiene que ser capaz de prevenir, reaccionar, perseguir, localizar y recuperar a las víctimas.
Y en este caso, doce horas después, una parte esencial de esa obligación sigue pendiente.
ELI TIENE QUE REGRESAR
Hoy no se trata de estadísticas.
No se trata de discursos.
No se trata de justificar presupuestos.
No se trata de colores partidistas.
Se trata de un compañero.
De un periodista.
De un hombre cuya familia espera verlo regresar.
De un comunicador que salió a trabajar y que ahora no puede volver a casa.
Elí Martínez tiene que regresar.
Y las autoridades tienen que explicar qué están haciendo para encontrarlo.
No mañana.
No cuando aparezca un comunicado.
No después de que la presión social aumente.
Ahora.
Porque ya transcurrieron 12 horas.
Y cada minuto que pasa sin conocer el paradero de Elí Martínez aumenta la gravedad de una pregunta que Poza Rica exige responder:
¿DÓNDE ESTÁ ELÍ MARTÍNEZ?
Redacción Reportaje Veracruzano



