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Exasesor de Rocha Moya aparece muerto en una fosa clandestina en Los Cabos

San José del Cabo, Baja California Sur.— La desaparición de Carlos Alberto Beltrán Olmeda, exoficial mayor del Ayuntamiento de Los Cabos y personaje vinculado políticamente con el entorno del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, terminó de manera trágica: sus restos fueron localizados en una fosa clandestina y la Fiscalía General del Estado de Baja California Sur confirmó oficialmente su identidad mediante estudios genéticos.

El hallazgo ocurrió el pasado 13 de julio en una brecha de San José del Cabo. Después de semanas de trabajos periciales, especialistas del servicio forense realizaron las pruebas de ADN correspondientes y establecieron que los restos pertenecían al exfuncionario, quien había sido reportado como desaparecido luego de separarse de su cargo público en mayo.

La confirmación oficial también dio sustento a la información difundida de manera anticipada por el periodista José Luis Montenegro, quien el 14 de julio reportó que fuentes federales le habían informado sobre la posible localización del cuerpo de Beltrán Olmeda.

Ahora, con la identificación científica concluida, la investigación entra en una nueva etapa: determinar quiénes participaron en el crimen, establecer el móvil y reconstruir las circunstancias que rodearon su desaparición y muerte.

De funcionario a víctima

Beltrán Olmeda había ocupado la Oficialía Mayor de Los Cabos hasta mayo pasado. Tras abandonar la administración municipal, su nombre comenzó a aparecer en medio de versiones y señalamientos públicos relacionados con presuntos vínculos con grupos de la delincuencia organizada.

El exfuncionario rechazó en su momento esas acusaciones.

Su desaparición, sin embargo, convirtió aquellas versiones en uno de los elementos que deberán ser revisados por los investigadores, sin que hasta ahora exista una determinación oficial que establezca que esos señalamientos estén relacionados con su asesinato.

Una relación política bajo escrutinio

El nombre de Carlos Alberto Beltrán Olmeda también había adquirido relevancia por su cercanía y colaboración política con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

No existen elementos, de acuerdo con la información disponible, para sostener que entre ambos hubiera existido un conflicto político formal o una ruptura pública. Por el contrario, la relación descrita entre ambos era de colaboración profesional y cercanía política.

Esa conexión, no obstante, vuelve a colocar el caso bajo el reflector, particularmente por el contexto de cuestionamientos que en distintos momentos ha rodeado al gobierno sinaloense y al propio mandatario estatal.

Hasta ahora, cualquier vínculo entre esas circunstancias y el homicidio de Beltrán Olmeda debe ser considerado una línea de investigación y no una conclusión.

La pregunta que queda abierta

La localización de los restos resuelve una parte de la incertidumbre que durante semanas mantuvo a la familia en espera, pero abre interrogantes mucho más graves para las autoridades.

¿Por qué fue privado de la libertad? ¿Quién ordenó su muerte? ¿Quiénes participaron en su desaparición? ¿Por qué sus restos fueron ocultados en una fosa clandestina?

La Fiscalía de Baja California Sur deberá ahora esclarecer esas preguntas y determinar si existen responsables materiales o intelectuales.

La identificación mediante ADN cierra la búsqueda de Carlos Alberto Beltrán Olmeda. La investigación por su muerte apenas comienza.

Redacción Reportaje Veracruzano

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