Glaciar Jamapa entra en su etapa final: la pérdida de hielo amenaza el abasto de agua en la región

Coscomatepec, Ver.— El glaciar Jamapa, ubicado en las laderas del Pico de Orizaba, enfrenta una situación que los especialistas consideran prácticamente irreversible. La reducción sostenida de su masa de hielo no sólo transforma el paisaje de la montaña más alta de México, sino que también representa una señal de alerta para las comunidades que dependen del agua proveniente de sus zonas altas.
Un estudio elaborado por investigadores del Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad Veracruzana (UV) advierte que el glaciar norte del Pico de Orizaba atraviesa una fase terminal, resultado de un proceso de pérdida de hielo que se ha acelerado durante las últimas décadas y cuyas condiciones actuales dificultan una recuperación natural.
Las cifras permiten dimensionar el cambio. De acuerdo con investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en 1960 el Pico de Orizaba conservaba aproximadamente 204 hectáreas de superficie cubierta por hielo. Para 2025, la extensión estimada se había reducido a unas 37 hectáreas, es decir, quedaba alrededor del 18 por ciento de aquella superficie.
Otro análisis difundido en enero de 2026 por el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM ubicó la reducción desde aproximadamente tres kilómetros cuadrados de superficie glaciar en 1958 hasta cerca de 0.370 kilómetros cuadrados en la actualidad.
Pero el retroceso no sólo puede medirse sobre el terreno. Las mediciones realizadas en diferentes sectores muestran pérdidas de espesor que van de uno a más de siete metros, con una disminución promedio cercana a los tres metros en el conjunto del glaciar.
El impacto se refleja también en el volumen de agua almacenado. Las estimaciones citadas por los investigadores apuntan a una pérdida de aproximadamente 1.4 millones de metros cúbicos de hielo, equivalentes a más de 1.3 millones de metros cúbicos de agua.
Víctor Soto Molina, investigador relacionado con el estudio, explicó que para dimensionar esa cantidad puede compararse con el consumo anual de agua de una ciudad de entre 30 mil y 40 mil habitantes.
Una reserva natural que también es fuente de agua
El problema trasciende la desaparición progresiva del hielo. Las zonas altas del Pico de Orizaba forman parte de un sistema hidrológico que contribuye a la recarga de agua mediante procesos de deshielo, infiltración y escurrimiento.
Esa dinámica alimenta manantiales utilizados por comunidades y municipios ubicados en las inmediaciones de la montaña. Por ello, conforme disminuye la masa glaciar, también cambia la disponibilidad y regulación natural del recurso hídrico.
El glaciar Jamapa funciona, en ese sentido, como algo más que una reserva de hielo: forma parte de un sistema ambiental cuya alteración puede tener consecuencias para las poblaciones asentadas alrededor del volcán.
Los datos científicos plantean así un escenario que obliga a mirar más allá de la pérdida de una formación de hielo. La desaparición del glaciar Jamapa representa también una advertencia sobre el futuro del agua en una región donde las comunidades dependen de los recursos generados en las partes altas del Pico de Orizaba.
La montaña conserva su presencia imponente, pero el hielo que durante décadas permaneció en sus laderas se encuentra cada vez más cerca de convertirse en memoria. Y con su desaparición, el debate ya no será únicamente climático: será también sobre agua, territorio y supervivencia de las comunidades que dependen de él.
Redacción Reportaje Veracruzano



