Xalapa, al borde del abismo: Daniela Griego se desploma al lugar 103 de 104 gobiernos municipales evaluados

La medición de RUBRUM coloca a la capital de Veracruz prácticamente en el último escalón nacional, con una calificación de apenas 2.97; el resultado abre interrogantes sobre obra pública, servicios, atención ciudadana y capacidad administrativa
XALAPA, VER.— Hay cifras que pueden maquillarse con propaganda, fotografías oficiales, discursos o listas de actividades. Pero hay números que, cuando hablan de la percepción de los ciudadanos, obligan a detenerse y preguntar qué está ocurriendo.
Ese es precisamente el problema que enfrenta el Ayuntamiento de Xalapa.
De acuerdo con una medición de percepción ciudadana atribuida a la encuestadora RUBRUM, el gobierno encabezado por Daniela Guadalupe Griego Ceballos aparece en el lugar 103 de 104 ayuntamientos evaluados, con una calificación de 2.97. Entre las capitales estatales consideradas en el ejercicio, Xalapa aparece en último lugar.
El dato es demoledor por sí mismo.
No significa automáticamente que cada ciudadano repruebe a la administración ni constituye, por sí solo, una auditoría sobre el desempeño municipal. Pero sí representa una señal política y social que difícilmente puede ser ignorada: la percepción ciudadana coloca a la capital veracruzana prácticamente en el sótano de la evaluación.
Y entonces surge la pregunta incómoda:
¿Qué está viendo la ciudadanía que el Ayuntamiento no está viendo?
Porque una administración municipal puede presumir reuniones, programas, jornadas, comunicados y actividades institucionales. Pero si el ciudadano continúa enfrentando calles deterioradas, baches, deficiencias en servicios, trámites que no avanzan y dificultades para ser escuchado por sus autoridades, tarde o temprano esa realidad termina reflejándose en las encuestas.
¿Dónde está el gobierno que la gente necesita?
Uno de los cuestionamientos centrales alrededor de la administración de Griego Ceballos tiene que ver con la cercanía con los habitantes.
La inconformidad descrita en los señalamientos difundidos apunta a una administración percibida como distante, particularmente por ciudadanos que acuden al Ayuntamiento buscando soluciones para problemas básicos como agua potable, drenaje, caminos y obra pública.
Y aquí aparece otro cuestionamiento que merece una respuesta documentada:
Xalapa cuenta con uno de los presupuestos municipales más importantes de Veracruz; entonces, ¿dónde está reflejada esa capacidad financiera en las calles de la capital?
No basta con decir que existe presupuesto.
La ciudadanía tiene derecho a preguntar cuánto se ha ejercido, en qué obras, cuáles están concluidas, cuáles se encuentran en proceso, cuánto costaron y qué resultados concretos están produciendo.
Porque el presupuesto no se gobierna desde una conferencia de prensa.
Se gobierna desde las calles.
Y es justamente en las calles donde los ciudadanos pueden comprobar si una administración está funcionando o si solamente está administrando la imagen de que funciona.
La administración también enfrenta cuestionamientos internos
A los problemas de percepción se suman señalamientos sobre presunto rezago en distintas áreas municipales, entre ellas Desarrollo Económico, Desarrollo Urbano y Protección Civil.
También se cuestiona la designación de funcionarios que, según las acusaciones difundidas, carecerían del perfil o experiencia necesarios para determinadas responsabilidades.
Aquí la pregunta tampoco debería ser política, sino administrativa:
¿Los funcionarios responsables de áreas estratégicas cumplen con los perfiles establecidos y cuentan con la preparación necesaria para ejercer sus cargos?
Si la respuesta es sí, el Ayuntamiento tiene una salida sencilla: demostrarlo con documentos.
Si existen servidores públicos sin el perfil requerido, entonces la discusión deja de ser partidista y se convierte en un asunto de eficiencia gubernamental.
Una encuesta que exige respuestas, no excusas
La administración municipal puede cuestionar la metodología de RUBRUM, explicar sus propios indicadores o presentar sus cifras de resultados.
Está en todo su derecho.
Pero existe una diferencia fundamental entre cuestionar una encuesta y resolver aquello que la encuesta está reflejando.
Porque si Xalapa aparece en el lugar 103 de 104 gobiernos municipales evaluados, la pregunta no debería limitarse a quién hizo la encuesta.
La pregunta verdaderamente importante es:
¿Por qué los ciudadanos están calificando tan mal a su gobierno?
Ahí está el verdadero desafío para Daniela Griego.
No en las redes sociales.
No en los boletines.
No en la propaganda.
En la percepción de quienes viven diariamente en Xalapa.
El Cementerio Xalapeño y la pregunta que SESVER debe contestar
Pero los cuestionamientos no terminan en el Ayuntamiento.
Una denuncia ciudadana difundida públicamente coloca ahora bajo la lupa al Cementerio Xalapeño, administrado por los Servicios de Salud de Veracruz (SESVER).
La denuncia señala que, tras un cambio en la administración del cementerio y la llegada de una nueva encargada identificada como María del Carmen Juárez, habrían cambiado algunos requisitos para determinados trámites.
Modificar requisitos administrativos no constituye por sí mismo una irregularidad. Las autoridades pueden actualizar procedimientos cuando existe fundamento jurídico o administrativo.
El verdadero punto de controversia es otro.
Según el testimonio ciudadano, desde el cementerio se estaría orientando a usuarios para realizar trámites ante una notaría determinada, identificada como la Notaría 30 de Xalapa.
Y si esto está ocurriendo, merece una explicación oficial.
Porque una cosa es que un trámite requiera necesariamente la intervención de un notario.
Otra muy distinta sería que una dependencia pública indicara al ciudadano con qué notario debe realizarlo.
La diferencia es enorme.
Si la legislación permite al ciudadano elegir libremente al fedatario de su confianza, cualquier orientación institucional que pudiera interpretarse como direccionamiento hacia un particular debería ser revisada.
Por eso SESVER tiene la palabra.
Las preguntas que no pueden quedar en el aire
Las autoridades deberían aclarar públicamente:
¿Cuáles son actualmente los requisitos oficiales para realizar estos trámites en el Cementerio Xalapeño?
¿Existe fundamento jurídico para las modificaciones realizadas?
¿Es obligatoria la intervención de un notario?
Si lo es, tiene el ciudadano libertad para elegir al notario de su confianza?
Y, sobre todo:
¿Existe alguna instrucción oficial para canalizar a los usuarios específicamente hacia la Notaría 30 de Xalapa?
Si no existe, debe aclararse.
Si existe, debe explicarse su fundamento.
Y si alguien está utilizando una oficina pública para favorecer o direccionar servicios hacia un particular, entonces corresponde a las instancias competentes determinar si existe alguna responsabilidad administrativa.
También sería pertinente revisar si esa supuesta práctica es aislada o sistemática y cuántos ciudadanos han sido canalizados hacia ese despacho desde el cambio de administración.
Que investiguen, pero que investiguen con documentos
Aquí tampoco corresponde dictar una sentencia desde el periodismo.
La denuncia habla de posibles irregularidades; corresponde a las autoridades verificar si existen o no.
Lo que sí corresponde exigir es transparencia.
La gobernadora Norma Rocío Nahle García, así como la estructura directiva de SESVER y su Órgano Interno de Control, tienen las herramientas institucionales para revisar el procedimiento, determinar qué requisitos son legalmente exigibles y establecer si existe alguna instrucción de direccionamiento hacia un prestador particular.
Si todo está en orden, la explicación debería ser sencilla.
Si no lo está, deberán determinarse responsabilidades.
Porque en cualquier gobierno que presuma transparencia, la pregunta ciudadana no debería ser tratada como una molestia, sino como una obligación de rendición de cuentas.
Y mientras Xalapa aparece prácticamente en el último lugar de una medición nacional de percepción ciudadana, comienzan a acumularse preguntas que ya no pueden responderse únicamente con propaganda institucional.
Lugar 103 de 104.
Calificación: 2.97.
Último lugar entre las capitales evaluadas.
Los números pueden discutirse.
La metodología puede debatirse.
Pero una administración responsable no debería tenerle miedo a una pregunta elemental:
¿Qué está haciendo mal Xalapa para que sus propios ciudadanos la estén calificando tan abajo?
Porque cuando una capital llega al borde del último lugar, el problema ya no es de imagen.
Es una alarma que exige respuestas.
Redacción Reportaje Veracruzano



