TSASNÁ 2026 CONVIERTE EL RECUERDO EN UN ENCUENTRO DE IDENTIDAD; ADANELLY RODRÍGUEZ ACERCA LA TRADICIÓN A LAS FAMILIAS DE POZA RICA

Entre velas, leyendas, música, danza y catrinas, el Festival de la Luz transformó el Panteón Santísima Trinidad en un escenario de convivencia y orgullo cultural; una celebración que reunió generaciones alrededor de las raíces mexicanas.
POZA RICA, VER.- Hay recuerdos que no desaparecen con el tiempo y tradiciones que encuentran en cada generación una nueva manera de permanecer vivas. Esa conexión entre memoria, identidad y comunidad tomó forma la noche del viernes con TSASNÁ 2026, el Festival de la Luz que convirtió el Panteón Santísima Trinidad en un espacio de expresión cultural, convivencia familiar y reconocimiento a quienes forman parte de la historia de Poza Rica.

En una jornada donde el arte y las emociones se entrelazaron con las costumbres del Día de Muertos, el Gobierno Municipal encabezado por la presidenta municipal, Adanely Rodríguez Rodríguez, impulsó una celebración que llevó las manifestaciones culturales más allá de los escenarios convencionales y las acercó directamente a las familias pozarricenses.
Acompañada por la presidenta del Sistema Municipal DIF, Concepción Rodríguez Rodríguez; la diputada local Laura Mejía; integrantes del Cabildo y el secretario de la Sección 30, Andrés Aguilar Ceballos, la alcaldesa participó en este encuentro que dio un nuevo significado al espacio de memoria colectiva mediante actividades artísticas y representaciones tradicionales.

Uno de los primeros momentos de la celebración fue la inauguración del Mural de las Memorias, una obra concebida como homenaje a quienes permanecen presentes en el recuerdo de sus seres queridos. Posteriormente, el concepto Cementerio Vivo convirtió distintos rincones del panteón en escenarios donde las leyendas populares cobraron vida mediante representaciones como Nacho, El Perfume de la Muerte, El Niño del Columpio, La Leyenda de Andrea, El Ente Alado y Niña Fantasma.
La propuesta artística encontró continuidad en las presentaciones musicales y dancísticas, con la participación de Evelin Casanova, de la UPAV, quien interpretó El Lamento de la Llorona, seguida por estudiantes de la Licenciatura en Educación Artística de la misma institución, quienes combinaron música y danza contemporánea en una presentación que incluyó La Llorona, Canija Calaca, La Martiniana y La Bruja.

El Ballet Folklórico Mexic Maceu aportó color y tradición con estampas alusivas al Día de Muertos, mientras que Mimi Roque interpretó Dios Nunca Muere y Nada es Eterno. También participaron Yamin Iriarte, con El Jinete y La Guapachosa, y el Ensamble Musical Quinta Luna, de la Universidad de la Huasteca Veracruzana, que animó a los asistentes con La Bamba y La Cumbia de la Cobra.
La identidad regional tuvo un espacio especial con la presentación de una cuadrilla de Xantolo, interpretada por estudiantes de Educación Artística de la UPAV, quienes acercaron al público a una de las expresiones más representativas de la tradición huasteca.
Pero más allá del programa artístico, TSASNÁ encontró su momento más significativo en la participación de las familias. Al ser invitadas a colocar una vela en el púlpito, las personas asistentes transformaron pequeñas llamas en símbolos de afecto, esperanza y memoria, construyendo una imagen colectiva en la que cada luz representó un recuerdo que se niega a apagarse.

La noche concluyó con un desfile de catrinas, donde los vestuarios, la creatividad y el color se convirtieron en una expresión del orgullo por las raíces mexicanas.
Con TSASNÁ 2026, la administración municipal proyectó una celebración en la que la cultura funcionó como punto de encuentro entre generaciones, fortaleciendo la convivencia y la apropiación de los espacios públicos a través del arte y las tradiciones.
La jornada dejó una imagen que trasciende el espectáculo: familias reunidas, jóvenes participando en la preservación cultural y una comunidad que encuentra en sus costumbres motivos para reconocerse y compartir su historia.

Porque mantener vivas las tradiciones no significa únicamente recordar el pasado, sino transmitirlo a quienes construirán el futuro. En esa conexión entre memoria, identidad y participación comunitaria, Poza Rica encontró en TSASNÁ 2026 una noche para celebrar aquello que permanece: sus raíces, su gente y el valor de no olvidar.
Redacción Reportaje Veracruzano



