Daniel Cortina no puede con la inseguridad de Túxpan: Matan a niña tras ejecución de sujeto y el gobierno continúa inepto y sin resultados

Tuxpan, Veracruz.– La escena no debería existir.
Un auto detenido. Vidrios rotos. Casquillos en el suelo.
Y frente a una escuela… dos vidas menos.
Ayer se informó de un ataque. Hoy se confirma la dimensión real de la tragedia.
Luis Daniel “N”, padre de familia, fue ejecutado a balazos dentro de su automóvil Fiat rojo, justo cuando cumplía una rutina diaria: llevar a menores a clases en la unidad habitacional Infonavit Puerto Pesquero.
No hubo advertencia.
No hubo escape.
Fue directo.
Pero la violencia no se conformó con él.
En el mismo vehículo viajaban dos menores, alumnos de la primaria “José Vasconcelos”. Un niño de 8 años y una niña de 12. Ambos fueron alcanzados por las balas en un ataque que ocurrió frente al jardín de niños “Quetzalcóatl”, en plena hora de entrada.
El niño sobrevivió, aunque herido.
La niña no.
Murió horas después, en un hospital, tras recibir impactos en el abdomen.
Y con su muerte, la historia deja de ser solo un hecho policiaco.
Se convierte en una herida abierta.
Porque no fue en un punto aislado.
No fue de madrugada.
Fue frente a escuelas.
Frente a padres.
Frente a niños.
Testigos describen el momento con una sola palabra: terror.
Padres corriendo sin saber si sus hijos estaban vivos.
Maestros improvisando refugios en salones.
Niños llorando, paralizados, aprendiendo en segundos lo que nadie debería enseñarles.
Esa imagen no se borra.
Después, como dicta la costumbre, llegó el despliegue: Policía Estatal, Ejército, Marina, Guardia Nacional. Acordonaron, levantaron indicios, iniciaron carpetas.
Pero todo eso ocurrió después.
Después de los disparos.
Después de la muerte.
Después de que una niña dejó de respirar.
Hasta ahora no hay detenidos.
Y mientras las autoridades procesan la escena, la realidad golpea con más fuerza que cualquier comunicado:
Falló la prevención.
Falló la reacción.
Falló el sistema.
Porque cuando un comando puede abrir fuego frente a una escuela sin que nada lo detenga, lo que queda en evidencia no es solo un crimen… es un vacío de poder, que Daniel Cortina demuestra con su ineptitud.
Las promesas de seguridad, repetidas en campaña, hoy se enfrentan a un hecho imposible de maquillar: una familia destruida y una comunidad marcada.
No es percepción.
Es consecuencia.
Hoy, en Tuxpan, hay un salón donde faltará una alumna.
Hay un hogar donde no habrá regreso.
Y hay una ciudad que empieza a vivir con una certeza peligrosa:
La violencia ya no tiene límites.
Y mientras no los tenga,
cada mañana camino a la escuela
puede convertirse en la última.
Redacción Reportaje Veracruzano



