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Gusano barrenador devora la esperanza de adulta mayor en Rafael Delgado; médicos perfilan amputación de ambas piernas

Lo que comenzó como un aparente rasguño provocado por un gato terminó convirtiéndose en una tragedia humana que hoy mantiene a una mujer indígena de la tercera edad al borde de perder ambas piernas en Veracruz.

La adulta mayor, originaria de Rafael Delgado, continúa internada en el Hospital Regional IMSS-BIENESTAR de Río Blanco, donde médicos ya perfilan la amputación de sus dos extremidades inferiores debido al devastador avance del gusano barrenador que prácticamente consumió los tejidos de sus pies.

El caso ha causado conmoción en la región de las Altas Montañas no solo por la crudeza médica, sino por el trasfondo de abandono, pobreza y aislamiento que rodeaba a la víctima.

El rescate ocurrió luego de que vecinos solicitaran apoyo urgente a Protección Civil y a voluntarios que atienden casos relacionados con esta plaga. Al ingresar a la vivienda, encontraron a la mujer en condiciones críticas, con lesiones abiertas infestadas de larvas.

“Los pies estaban completamente llenos de gusanos”, relató Félix Espíndola, uno de los voluntarios que participó en el auxilio.

De acuerdo con testimonios recabados en la zona, la mujer presuntamente sufría violencia familiar y permanecía prácticamente confinada dentro de su domicilio, sin atención médica ni cuidados básicos. Pese a ello, logró salir para pedir ayuda cuando el dolor y la infección se volvieron insoportables.

La situación se agravó debido a que la víctima únicamente habla náhuatl y vive en condiciones de extrema vulnerabilidad económica, factores que complicaron todavía más el acceso oportuno a servicios de salud.

Ahora, mientras especialistas intentan contener la infección, la posibilidad de amputar ambas piernas se perfila como la única alternativa para salvarle la vida.
El caso también expuso el incremento de infestaciones por gusano barrenador en municipios serranos de Veracruz. Según brigadistas comunitarios, en San Andrés Tenejapan ya se han contabilizado decenas de casos en animales domésticos y de granja, lo que mantiene en alerta a habitantes y autoridades sanitarias.

Más allá del impacto clínico, la historia refleja una realidad silenciosa que persiste en regiones marginadas: heridas que no son atendidas, adultos mayores invisibilizados y comunidades indígenas atrapadas entre la pobreza, la desinformación y la falta de acceso inmediato a la salud pública.

Redacción Reportaje Veracruzano

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