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Medicinas echadas a perder y bodegas bajo sospecha: SESVER enfrenta pérdidas millonarias y denuncias por caos operativo

Mientras hospitales de Veracruz enfrentan carencias recurrentes de medicamentos, retrasos en tratamientos y presión sobre el personal médico, al interior de Servicios de Salud de Veracruz comienzan a aflorar datos que exhiben un problema de manejo y control que ya tiene consecuencias económicas y sanitarias.

Documentos oficiales de SESVER confirmaron la baja de medicamentos caducados y dañados en dos de las instituciones médicas más importantes del estado: el Hospital Regional de Xalapa Dr. Luis F. Nachón y el Centro Estatal de Cancerología Dr. Miguel Dorantes Mesa, con pérdidas que ascienden a 944 mil 310 pesos.

El caso más grave corresponde al Centro Estatal de Cancerología, donde se reportó medicamento vencido por un monto de 929 mil 242.26 pesos, equivalente a aproximadamente 75 kilogramos de insumos farmacéuticos que terminaron inutilizados. La información fue presentada durante la Primera Sesión Ordinaria del Subcomité de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Enajenación de Bienes Muebles de SESVER, celebrada el 6 de febrero de 2026.

Sin embargo, incluso la sesión donde se notificó el daño patrimonial quedó marcada por irregularidades administrativas: el acta señala que no se cumplió el quórum legal establecido, pues únicamente asistieron representantes del sector público y asesores, sin presencia del sector privado.

Los reportes fueron entregados por Jesús Fernández Céspedes, responsable del Departamento de Control de Calidad de Insumos, mientras que la reunión fue encabezada por la directora administrativa de SESVER, Elizabeth Escamilla Reyes.
Pero el problema no termina en los medicamentos caducos.

Trabajadores de una bodega operada bajo el sistema IMSS-Bienestar y administrada por SESVER denunciaron una serie de presuntas anomalías que, de confirmarse, revelarían una cadena de fallas operativas, desperdicio de recursos y deficiencias logísticas dentro del sistema estatal de salud.

De acuerdo con testimonios obtenidos por este medio, medicamentos de alta especialidad permanecen almacenados durante largos periodos en vez de ser enviados oportunamente a hospitales como el CeCan, el CAE y unidades médicas regionales donde pacientes esperan tratamientos.

Los denunciantes describen escenas alarmantes: cajas de medicamentos expuestas al sol y la lluvia en patios abiertos, productos manipulados sin cuidado, botellas de solución salina rotas y ausencia de supervisión efectiva.

“Hay medicamento delicado que pasa horas afuera. Si un fármaco pierde la cadena adecuada de almacenamiento, ya no sirve igual”, relató uno de los trabajadores consultados.

Las acusaciones también alcanzan el ámbito laboral y operativo. Según los testimonios, existen retrasos constantes en el inicio de actividades, pausas prolongadas durante la jornada y horarios irregulares de salida, lo que repercutiría directamente en la distribución de insumos médicos.

En el área logística, trabajadores señalan que unidades de carga salen con poca mercancía, mientras proveedores enfrentan rechazos por errores mínimos en documentación o empaques, provocando retrasos en la recepción de medicamentos y material de curación.

Parte de las críticas se concentran en el área de control de calidad, donde —afirman— se habrían rechazado cargamentos completos por detalles menores como cajas abiertas, empaques dañados o ausencia de tarimas, aun cuando los productos pudieran ser recuperables.

A ello se suma otro dato delicado: empleados aseguran que al menos dos tarimas de medicamento caducado fueron retiradas recientemente sin que exista información pública sobre el destino final de esos insumos.

Las denuncias además apuntan al aparente abandono de recursos materiales. Según los trabajadores, tráileres adaptados para mastografías y consultorios médicos permanecen fuera de servicio, algunos con deterioro visible, mientras alrededor de 20 camionetas destinadas a distribución estarían detenidas pese a que la institución continúa contratando fletes externos.

En medio de estas acusaciones, emerge una pregunta inevitable: ¿cómo puede permitirse el desperdicio de medicamentos y equipo médico en un sistema de salud que constantemente enfrenta reclamos por desabasto?

Hasta el momento, ni SESVER ni autoridades del programa IMSS-Bienestar han emitido una postura oficial sobre las denuncias internas relacionadas con almacenamiento, distribución y posible negligencia operativa.

Redacción Reportaje Veracruzano

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