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¿ERROR MÉDICO O SILENCIO INSTITUCIONAL? FAMILIA ACUSA PRESUNTA NEGLIGENCIA EN EL IMSS TRAS MUERTE DE BEBÉ Y TRES CIRUGÍAS DE EMERGENCIA

CÓRDOBA, VER.- Una familia destrozada, un bebé que no logró sobrevivir y una joven madre sometida a tres cirugías y varios días en terapia intensiva son los elementos de un caso que hoy coloca bajo severos cuestionamientos la atención médica brindada en una unidad hospitalaria del IMSS en Córdoba.

Los hechos, denunciados públicamente por familiares de Marlene «N», de 26 años de edad, ocurrieron el pasado 28 de mayo y abren una interrogante tan dolorosa como incómoda: ¿hubo omisiones en la atención que pudieron cambiar el desenlace de esta historia?

De acuerdo con la versión de los denunciantes, la joven arribó al hospital presentando contracciones correspondientes a un embarazo avanzado; sin embargo, aseguran que no recibió atención inmediata al ingresar al área de urgencias y que fue enviada a una posterior valoración horas después.

La familia sostiene que, tras una revisión médica, se les informó que el bebé ya no presentaba signos vitales. Minutos antes, afirman, la paciente había sido sometida a una exploración que le provocó intenso dolor.

A partir de ese momento comenzó una cadena de acontecimientos que, según los familiares, derivó en una emergencia médica de gran magnitud.

La paciente habría sido sometida a procedimientos para la expulsión del producto, pero posteriormente presentó una severa hemorragia que obligó a su ingreso inmediato a quirófano.

La denuncia señala que durante las intervenciones quirúrgicas los médicos habrían realizado procedimientos mayores, incluyendo la extracción de órganos reproductivos para intentar salvarle la vida, situación que posteriormente derivó en su traslado a un hospital de especialidades para recibir atención adicional.

Durante aproximadamente ocho días permaneció internada en terapia intensiva y fue sometida a tres cirugías, mientras familiares buscaban respuestas que, aseguran, nunca llegaron con claridad ni oportunidad.

Más allá de los aspectos médicos, la familia denuncia otro problema recurrente en numerosos hospitales públicos del país: el muro burocrático.

Afirman que existieron dificultades para comunicarse con autoridades administrativas y obtener información puntual sobre el estado clínico de la paciente, alimentando la incertidumbre y la desesperación en los momentos más críticos.

Hasta ahora, la institución médica no ha emitido una postura oficial respecto a estos señalamientos.

El silencio institucional, lejos de cerrar el caso, abre nuevas preguntas.

¿Se siguieron correctamente los protocolos obstétricos?

¿La paciente recibió atención en los tiempos establecidos para una urgencia de esta naturaleza?

¿Existió alguna omisión o retraso que pudiera haber influido en el desenlace?

Las respuestas deberán surgir de las investigaciones correspondientes y de los dictámenes médicos especializados.

Mientras tanto, la familia analiza presentar una queja formal ante organismos defensores de derechos humanos y promover las acciones legales necesarias para esclarecer los hechos y determinar si existió o no responsabilidad por parte del personal involucrado.

Porque cuando una familia entra a un hospital buscando vida y sale enfrentando una tragedia, la exigencia de verdad deja de ser una opción y se convierte en una obligación institucional.

Redacción Reportaje Veracruzano

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