Del grito de gol al reclamo ciudadano: festejo mundialista en Veracruz termina con daños al monumento a Cuauhtémoc

La noche de júbilo que desató el triunfo de México sobre Ecuador por marcador de 2-0 dejó imágenes de orgullo, celebración y unidad entre la afición, pero también abrió un debate sobre los límites entre la euforia deportiva y el respeto al patrimonio urbano.
Cientos de veracruzanos se congregaron alrededor del monumento dedicado a Cuauhtémoc, en el puerto de Veracruz, para celebrar la clasificación del combinado nacional a los octavos de final del Mundial 2026, luego de una fase de grupos impecable en la que el equipo avanzó invicto y sin recibir anotaciones.
La convocatoria, impulsada principalmente a través de redes sociales, convirtió el sitio en el punto de reunión de aficionados vestidos con camisetas verdes, banderas tricolores y cánticos que retumbaron durante varias horas con el ya tradicional «¡México, México!».
Para muchos asistentes, el monumento se transformó por una noche en una especie de «Ángel de la Independencia jarocho», escenario de abrazos, fotografías, caravanas y festejos que se extendieron también hacia los portales del Centro Histórico, donde decenas de personas siguieron el encuentro y estallaron en júbilo con cada anotación del representativo nacional.
Sin embargo, el ambiente festivo se vio empañado cuando algunas personas realizaron pintas sobre la base del monumento, dejando la leyenda «Viva México» plasmada con grafiti en una de las estructuras más emblemáticas de la ciudad.
El hecho provocó reacciones encontradas entre la ciudadanía. Mientras algunos consideraron que se trató de una expresión espontánea de entusiasmo, otros lamentaron que una noche histórica para el fútbol mexicano terminara con daños a un espacio público que forma parte de la identidad del puerto.
La celebración por el avance mundialista dejó claro el enorme arraigo que el fútbol mantiene entre los mexicanos, pero también recordó que el orgullo nacional y el cuidado del patrimonio pueden y deben caminar de la mano.
Redacción Reportaje Veracruzano



