ARTURO LÓPEZ OBRADOR RENIEGA DE MORENA, PERO SU FAMILIA SE INSTALA EN EL GOBIERNO DE NAHLE

Documentos oficiales exhiben a dos hijas y al yerno del hermano de AMLO dentro de la estructura pública de Veracruz; Rivera Pinete cobra $42 mil mensuales y su perfil profesional está acreditado, pero una discrepancia entre su cargo y su plaza abre nuevas preguntas
Veracruz, Ver.- El escándalo no está en un apellido. Está en los documentos.
Mientras Pedro Arturo López Obrador, hermano del expresidente Andrés Manuel López Obrador, asegura públicamente que no pertenece a Morena y que mantiene diferencias políticas con su hermano, documentos oficiales colocan a integrantes de su familia inmediata dentro de la estructura del Gobierno de Veracruz encabezado por Rocío Nahle.

No es una fotografía política. No es una interpretación de redes sociales. Son nombres que aparecen en estructuras institucionales y registros de transparencia.
Erandi Isabel López Herrería, hija de Arturo López Obrador, ocupa la Rectoría de El Colegio de Veracruz (COLVER).
Tarheni Andrea López Herrería, también hija de Arturo, aparece vinculada laboralmente a los Servicios de Salud de Veracruz.
Y Leonel Efrén Rivera Pinete, esposo de Erandi y, por tanto, yerno de Arturo López Obrador, forma parte de la estructura directiva de SESVER.
La pregunta que inevitablemente emerge no es si llevar el apellido López Obrador constituye un delito.
No lo constituye.

La pregunta es otra, y es mucho más incómoda:
¿Quién los nombró, bajo qué procedimiento, con qué requisitos y por qué terminaron ocupando esas posiciones dentro del aparato público veracruzano?

EL YERNO: $42 MIL PESOS Y UNA DISCREPANCIA QUE EXIGE EXPLICACIÓN
En el caso de Leonel Rivera Pinete, la revisión documental permite corregir una versión que circuló previamente.
La remuneración de 42 mil 76.88 pesos brutos mensuales, con una percepción neta reportada de 33 mil 750.74 pesos, sí corresponde a Rivera Pinete, de acuerdo con la información de la Plataforma Nacional de Transparencia revisada.
Pero el documento aporta un dato todavía más interesante.
La PNT lo registra bajo la plaza de Subdirector de la Propiedad, nivel CF34261, dentro de la Dirección de Salud Pública.
Sin embargo, la ficha institucional de SESVER lo identifica públicamente como director de Salud Pública.
No se trata de afirmar automáticamente que exista una irregularidad.
Puede haber una explicación administrativa relacionada con la plaza presupuestal, la estructura orgánica o las funciones asignadas.
Pero si el Gobierno de Veracruz presume transparencia, la explicación debería ser sencilla y documental:
¿Rivera Pinete es director de Salud Pública o Subdirector de la Propiedad?
¿Cuál es su nombramiento formal?
¿Cuál es su plaza presupuestal?
¿Cuál es su nivel salarial?
¿Desde qué fecha ocupa cada posición?
Y una pregunta adicional:
¿Por qué el cargo que aparece en la ficha institucional no coincide literalmente con el puesto que aparece en la información de transparencia?
NO ES UN “AVIADOR”: SU CURRÍCULUM LO RESPALDA
Aquí aparece otro elemento que obliga a hacer una investigación seria y no una cacería de apellidos.
La documentación institucional acredita que Leonel Efrén Rivera Pinete cuenta con preparación directamente relacionada con el sector sanitario.
Es médico cirujano y partero, con cédula profesional 7863756; cuenta con especialidad en Patología Clínica, con cédula 10598936, y una Maestría en Dirección y Gestión de Servicios de Salud, con cédula 14221572.
Su trayectoria tampoco comienza con el actual gobierno.
En su ficha curricular aparecen antecedentes profesionales como jefe de la Jurisdicción Sanitaria número V de Xalapa, funciones en el Centro Estatal de Cancerología y experiencia como enlace médico del Seguro Popular en el Hospital Civil, además de actividades en el sector privado relacionadas con laboratorios y bancos de sangre.
Por ello, sería periodísticamente irresponsable presentar a Rivera Pinete como alguien sin preparación o insinuar que su única credencial es el parentesco.
La evidencia disponible dice otra cosa.
Tiene formación médica, especialización y estudios de posgrado en administración de servicios de salud.
Pero precisamente por eso la pregunta debe ser todavía más concreta:
Si el funcionario tiene el perfil profesional para el cargo, ¿por qué no transparentar completamente el procedimiento mediante el cual llegó a él?
DOS HERMANAS, DOS ESPACIOS EN EL PODER PÚBLICO
El caso adquiere otra dimensión cuando se observa el conjunto.
Erandi López Herrería, hija de Arturo López Obrador, encabeza el COLVER.
Tarheni Andrea López Herrería, también hija de Arturo, aparece en la estructura de SESVER.
Y el esposo de Erandi, Leonel Rivera Pinete, ocupa una posición directiva dentro del mismo sistema estatal de salud.
No hay que retorcer los hechos para hacerlos escandalosos.
Los hechos ya son suficientemente incómodos por sí mismos.
Porque cuando varios integrantes de una misma familia aparecen simultáneamente en posiciones dentro de instituciones públicas, la sociedad tiene derecho a preguntar si cada nombramiento fue producto de procedimientos transparentes y de méritos individuales.
Y el gobierno tiene la obligación de responder.
EL COLVER, EL OTRO FOCO ROJO
La Rectoría del Colegio de Veracruz merece una revisión particularmente cuidadosa.
Erandi López Herrería fue designada para encabezar la institución y su remuneración reportada en registros de transparencia alcanza 145 mil 322.51 pesos brutos mensuales.
Su nombramiento ya había provocado cuestionamientos públicos de integrantes de la comunidad universitaria, quienes pusieron en duda el cumplimiento de determinados requisitos para ocupar la Rectoría.
Esos señalamientos, sin embargo, deben diferenciarse de una resolución oficial que determine alguna ilegalidad.
Y ahí vuelve a aparecer la pregunta que las autoridades deberían contestar con expedientes en la mano:
¿Cuál fue exactamente el proceso de selección y designación de la rectora?
¿Qué requisitos fueron revisados?
¿Quién verificó su cumplimiento?
¿Qué órgano intervino en la decisión?
¿Quién propuso su nombre?
No basta con decir que la funcionaria cumple.
Hay que demostrarlo.
EL DESLINDE DE ARTURO Y EL ESPEJO DE LOS DOCUMENTOS
La polémica creció después del episodio ocurrido en Coatepec, donde Arturo López Obrador fue increpado por comensales que le gritaron “¡Fuera Morena!”.
El hermano del expresidente respondió deslindándose del partido y marcando distancia política con Andrés Manuel López Obrador.
Ese deslinde pertenece al terreno de sus convicciones políticas.
Pero los documentos laborales pertenecen a otro terreno.
Y los documentos no votan, no militan y no declaran. Simplemente registran.
Registran nombres.
Registran cargos.
Registran salarios.
Registran plazas.
Y en este caso colocan a dos hijas y a un yerno de Arturo López Obrador dentro de la estructura pública veracruzana.
Eso no demuestra por sí mismo nepotismo.
Pero tampoco vuelve ilegítima la pregunta.
¿COINCIDENCIA FAMILIAR O RED DE NOMBRAMIENTOS?
Esa respuesta no puede obtenerse mediante discursos.
Tendría que aparecer en los expedientes.
Si los nombramientos fueron estrictamente profesionales, el Gobierno de Veracruz debería poder demostrarlo sin dificultad.
Si hubo concursos, que se publiquen.
Si hubo evaluaciones, que se conozcan.
Si hubo órganos colegiados que aprobaron las designaciones, que se exhiban las actas.
Si fueron nombramientos directos, que se diga quién los propuso y quién los autorizó.
Y si no existe ninguna intervención política, que también quede asentado.
Porque el problema no es que alguien tenga un apellido conocido.
El problema sería que el poder público pudiera convertirse en una extensión de las relaciones familiares.
Y ésa es precisamente la frontera que una administración que presume combatir el privilegio debe demostrar que no cruza.
LA PREGUNTA QUEDA SOBRE LA MESA
Arturo López Obrador puede decir que no pertenece a Morena.
Leonel Rivera Pinete puede acreditar —como efectivamente muestran los documentos proporcionados— una sólida preparación profesional en materia de salud.
Erandi López Herrería puede defender su trayectoria académica y administrativa.
Tarheni López Herrería puede acreditar su experiencia.
Todo eso es legítimo.
Pero mientras los tres permanezcan vinculados a instituciones públicas de Veracruz, hay una pregunta que seguirá flotando sobre el expediente:
¿QUIÉN ABRIÓ LAS PUERTAS DEL GOBIERNO DE VERACRUZ A ESTA FAMILIA Y BAJO QUÉ CRITERIOS?
La respuesta no debe ser política.
Debe ser documental.
Porque en un gobierno que exige confianza ciudadana, el parentesco puede ser una coincidencia.
Lo que no puede ser una coincidencia es la falta de transparencia sobre cómo se obtuvieron los cargos.
Redacción Reportaje Veracruzano



