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Dos funcionarios, dos disparos y una pregunta que atraviesa Veracruz y Puebla

De Zenyazen Escobar a Rubén Curiel: dos funcionarios vinculados a estructuras gubernamentales fueron encontrados sin vida dentro de vehículos y sus casos quedaron bajo investigación ministerialDos casos ocurridos con semanas de diferencia en Veracruz y Puebla han comenzado a ser colocados bajo el mismo reflector: el fallecimiento de Zenyazen Roberto Escobar García, diputado federal y exsecretario de Educación de Veracruz, y la muerte de Rubén Alberto Curiel Tejeda, exfiscal especializado en combate a la corrupción y entonces coordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno de Puebla.

Dos casos ocurridos con semanas de diferencia en Veracruz y Puebla han comenzado a ser colocados bajo el mismo reflector: el fallecimiento de Zenyazen Roberto Escobar García, diputado federal y exsecretario de Educación de Veracruz, y la muerte de Rubén Alberto Curiel Tejeda, exfiscal especializado en combate a la corrupción y entonces coordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno de Puebla.

El primer caso ocurrió el 4 de septiembre en la comunidad de La Gloria, municipio de Puente Nacional, Veracruz. Zenyazen Escobar fue localizado sin vida dentro de un vehículo, después de recibir un disparo.

La investigación quedó en manos de la Fiscalía General de la República debido a que se trataba de un legislador federal en funciones. El 10 de septiembre, la FGR informó que había realizado más de 150 actos de investigación, inspecciones y peritajes de distintas especialidades. De acuerdo con el análisis de la institución, las principales líneas de investigación apuntaban a una muerte por suicidio.

Semanas después, el 25 de septiembre, otro funcionario con trayectoria dentro de las estructuras gubernamentales fue localizado sin vida.

Rubén Alberto Curiel Tejeda fue encontrado dentro de una camioneta estacionada en el sótano 3 del Centro Integral de Servicios de Angelópolis, en Puebla. Los primeros reportes señalaron una herida producida por arma de fuego.

Curiel había ocupado la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción y posteriormente se desempeñaba como coordinador general jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.

En este segundo caso, las primeras versiones apuntaron hacia una posible muerte autoinfligida; sin embargo, los reportes publicados tras el hecho señalaron que las diligencias ministeriales y periciales continuaban para establecer oficialmente las circunstancias del fallecimiento.

Dos historias que ahora son comparadas

Los elementos que han provocado la comparación pública son concretos: ambos eran funcionarios con responsabilidades relevantes, ambos fueron encontrados dentro de vehículos y en ambos casos se reportó una lesión por arma de fuego.

A partir de ahí comienzan las diferencias y también las interrogantes.

En Veracruz existe ya una postura pública de la FGR después de una investigación que, según la propia institución, incluyó más de 150 actuaciones periciales y ministeriales.

En Puebla, en cambio, al momento de los primeros reportes la investigación permanecía abierta.

También han circulado versiones sobre posibles desacuerdos políticos y administrativos relacionados con Curiel Tejeda. Esos señalamientos, sin embargo, requieren ser atribuidos a sus fuentes y no pueden presentarse como hechos comprobados mientras no exista evidencia ministerial o documental que los sustente.

Lo mismo ocurre con cualquier intento de establecer una conexión entre ambos fallecimientos: hasta ahora, los elementos públicamente conocidos no acreditan que exista una relación entre los dos casos.

La pregunta que permanece

Más allá de las versiones políticas que han comenzado a circular, existe una cuestión fundamental para cualquier investigación de este tipo: determinar mediante evidencia científica y ministerial qué ocurrió antes, durante y después de cada fallecimiento.

Las familias de las víctimas también han solicitado respeto y prudencia frente a las especulaciones.

El caso de Zenyazen Escobar tiene una conclusión preliminar comunicada públicamente por la FGR; el de Rubén Curiel requiere todavía el desarrollo de las investigaciones correspondientes.

Dos funcionarios. Dos vehículos. Dos disparos.

Y dos investigaciones que, por su naturaleza y por la posición que ocuparon los fallecidos dentro de las estructuras gubernamentales, demandan que cada pregunta sea respondida con pruebas y no solamente con versiones.

Porque cuando una muerte ocurre en circunstancias que generan dudas públicas, la respuesta institucional no puede descansar únicamente en una etiqueta: debe sostenerse en peritajes, evidencias, testimonios y una investigación capaz de explicar qué sucedió.

Redacción Reportaje Veracruzano

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