Ajedrez PolíticoVeracruz

CUENCA DEL PAPALOAPAN: LA 4T ENTRA EN ZONA DE COMBATE POLÍTICO

No hay vetos eternos en política. Solo relojes que se activan.

Cosamaloapan, Ver.— En la Cuenca del Papaloapan el ambiente ya no es de calma administrativa: es de reacomodo silencioso. Y cuando la política regional empieza a moverse en voz baja, normalmente es porque alguien decidió encender el tablero.
El nombre de Eric Patrocinio Cisneros Burgos vuelve a circular con insistencia en cafés políticos, reuniones privadas y mesas donde se habla poco… pero se decide mucho. No es casualidad ni nostalgia: es estrategia pura.

La versión que gana fuerza en la región es directa: el ex secretario de Gobierno estaría perfilándose por la diputación federal de la Cuenca del Papaloapan. Y detrás de esa posible jugada aparece un factor que, de confirmarse, modificaría el equilibrio interno: el presunto respaldo de Andrés Manuel López Beltrán.

Si esa venia existe, el cálculo político cambia de dimensión. Porque en Morena —lo saben bien los operadores— cuando el impulso viene del centro, las resistencias locales suelen volverse negociables.

La pregunta ya no es si puede competir.
La pregunta real en territorio es: ¿quién podría frenarlo?

Un bastión fértil… y profundamente dividido
La Cuenca no es un distrito cualquiera. Es un corredor político donde convergen intereses cañeros, estructuras municipales y operadores que históricamente se mueven más por supervivencia que por doctrina.

Ahí se encuentra el dato que hoy inquieta a varios despachos políticos:

Hay alcaldes, ex alcaldes y síndicos que en público respaldan la línea estatal…

pero en privado escuchan, miden y calculan escenarios.

La región arrastra inercias del sexenio pasado que no se evaporaron con el cambio de administración. Redes territoriales, compromisos políticos y operadores de campo siguen activos. En política veracruzana, los favores rara vez caducan.

Si Cisneros Burgos decide activar estructura en la Cuenca, no partiría de cero. Durante su paso por el poder construyó vínculos, financió proyectos y sembró lealtades que —según operadores locales— aún respiran.

Más que una candidatura: un mensaje interno
El verdadero fondo del movimiento no está en la diputación en sí, sino en lo que representaría dentro de Morena.

Una eventual postulación del ex secretario sería leída como algo más profundo: autonomía política frente al poder estatal.

Y en cualquier administración en funciones, eso no pasa desapercibido.

Dentro de la Cuarta Transformación veracruzana persisten cicatrices que nunca terminaron de cerrar. La relación entre el antiguo grupo político y el actual bloque en el poder dista de ser tersa. En política, las heridas no se olvidan: se administran… hasta que alguien decide moverlas.

Por eso, más que una candidatura individual, lo que se asoma es una posible medición de fuerzas entre corrientes internas.

¿Traición? No: reacomodo

En el discurso público comenzará a hablarse de “traiciones”. Pero en la lógica real del poder, la palabra correcta es reacomodo.

Varios presidentes municipales de la Cuenca saben que su futuro político no depende únicamente del ánimo del gobierno estatal, sino también de su interlocución con el centro.

Si el círculo de López Beltrán decide operar en ese distrito, más de un actor local empezará a recalcular lealtades.

La historia reciente de Morena demuestra que la disciplina institucional suele diluirse cuando aparece una candidatura con músculo nacional.

Los silencios que pesan

Por ahora, nadie confirmará movimientos. Nadie romperá públicamente.

Pero en política hay señales que no mienten:
Operadores que vuelven a reunirse
Contactos territoriales que se reactivan
Actores municipales que “escuchan” más de lo habitual

Cuando eso ocurre, el tablero ya está en movimiento.
Y si en las próximas semanas alcaldes o ex alcaldes de la región terminan alineándose con una eventual candidatura distinta a la línea estatal, no será un acto ideológico. Será una apuesta de supervivencia política.

Javier Herrera: el otro frente que se asoma
En esta ecuación aparece otro actor con peso propio: Javier Herrera Borunda.

No es un improvisado. Tiene apellido, estructura y el respaldo del Partido Verde. Si su bloque decide disputar el distrito, lo hará con operación territorial completa.

Un eventual choque Cisneros–Herrera no sería doctrinal.

Sería una batalla de control regional.

Dos proyectos midiendo músculo en la misma geografía.

Dos estructuras buscando demostrar quién manda realmente en la Cuenca.

La antesala de una guerra interna

La Cuenca del Papaloapan se perfila, cada vez con menos disimulo, como el posible primer campo de confrontación abierta dentro de la 4T veracruzana.
En el tablero se acomodan tres fuerzas:

Un ex operador con estructura viva

Un gobierno estatal que no querrá ceder territorio

Un aliado verde con agenda propia

Redacción Reportaje Veracruzano

Cuando tres bloques disputan el mismo espacio, la armonía es ficción. Lo que sigue suele ser confrontación política abierta.

Y en Veracruz, las confrontaciones de este tipo nunca ocurren por accidente.

La pregunta que queda en el aire
¿Está el estado ante la primera gran disputa interna que marcará el rumbo del sexenio?

La Cuenca del Papaloapan —como tantas veces en la historia política veracruzana— podría ser el termómetro que dé la respuesta.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba