“El ‘cártel político’ de los moches: el nombre de Eric Domínguez vuelve a incendiar a Morena Veracruz”

Xalapa, Ver.— En Morena Veracruz ya no preocupa solamente la oposición. Lo que verdaderamente comienza a generar miedo dentro del aparato político estatal es el desgaste interno provocado por perfiles que arrastran acusaciones, escándalos y relaciones explosivas que contradicen el discurso de la llamada “transformación”.
Y uno de los nombres que más incomodidad estaría causando en las entrañas del poder es el del subsecretario de Administración y Finanzas, Eric Domínguez Vázquez.
El problema ya no sería únicamente su abierta ambición política o las versiones que intentaron colocarlo como aspirante al Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS). Lo verdaderamente delicado es que alrededor de su figura comienzan a reagruparse viejos señalamientos de presuntos “moches”, cuestionamientos sobre el origen de su crecimiento político y financiero, además de vínculos políticos con personajes hoy perseguidos por la justicia.
La preocupación escaló después de que la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, advirtiera que el partido endurecerá filtros para evitar candidaturas o nombramientos de personajes que dañen la imagen del movimiento.
Y en Veracruz, más de uno habría entendido perfectamente hacia dónde apuntaba el mensaje.
Porque el historial político de Eric Domínguez lleva años acumulando episodios incómodos.
Uno de los más graves estalló en 2019, cuando el entonces diputado local morenista José Magdaleno Rosales Torres acusó públicamente a Domínguez Vázquez de presuntamente cobrar “moches” a alcaldes para ayudarles a “limpiar” observaciones de cuentas públicas desde la Comisión de Vigilancia del Congreso local.
La denuncia provocó un terremoto político porque provenía desde el propio grupo legislativo de Morena. Rosales Torres exigió incluso su destitución inmediata, argumentando que esas prácticas representaban exactamente lo contrario a los principios de la Cuarta Transformación.
Aunque Eric Domínguez negó las acusaciones y desestimó a su compañero legislador asegurando que “no estaba a su nivel”, el daño político quedó sembrado.
Años después, el fantasma volvió.
Y esta vez acompañado de un ingrediente todavía más delicado: seguridad pública y presunta colusión.
Dentro de las preocupaciones que circulan entre operadores políticos de Morena aparece constantemente el nombre de José Miguel Santoyo Hernández, ex director de la Policía Municipal de Papantla durante la administración de Eric Domínguez.
Santoyo fue detenido recientemente y enfrenta procesos relacionados con presunta extorsión agravada y señalamientos de abuso de autoridad. Diversos reportes periodísticos documentaron denuncias ciudadanas, acusaciones de cobro de “derecho de piso” y presuntos vínculos con prácticas criminales toleradas durante su paso por la corporación policiaca.
La captura del ex mando policial no solo reventó políticamente en Papantla.
También golpeó directamente al grupo político que lo impulsó y sostuvo.
Medios regionales han señalado que Santoyo era considerado uno de los operadores de mayor cercanía con Eric Domínguez durante su administración municipal.
Y ahí es donde dentro de Morena comienzan a encenderse todas las alarmas.
Porque mientras la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en blindar la imagen nacional del movimiento frente al desgaste ciudadano, en Veracruz sobreviven figuras que representan exactamente el tipo de narrativa que la oposición necesita explotar: presuntos negocios desde el poder, estructuras de complicidad y grupos políticos señalados por prácticas oscuras.
El golpe de realidad habría sido brutal cuando la gobernadora Rocío Nahle fue cuestionada públicamente sobre la posibilidad de que Eric Domínguez aspirara al ORFIS y prácticamente desactivó la versión, dejando claro que él actualmente tiene una función administrativa y que desconocía cualquier aspiración de ese tipo.
El mensaje fue interpretado en Palacio como un “estate quieto”.
Desde entonces, aseguran fuentes políticas, disminuyó súbitamente el entusiasmo de ciertos medios y operadores que intentaban vender la idea de que el ex alcalde de Papantla estaba destinado a convertirse en el próximo gran hombre fuerte de la fiscalización en Veracruz.
Pero el daño ya estaba hecho.
Porque en la cúpula morenista comienza a crecer una convicción incómoda: el verdadero riesgo para Morena no necesariamente viene desde afuera… sino desde aquellos personajes que prometieron representar un cambio y terminaron reproduciendo las peores prácticas del viejo régimen.
Y en tiempos donde Morena intenta convencer al país de que es distinto al PRI de los excesos y la corrupción, dentro del propio movimiento empiezan a preguntarse si seguir cargando ciertos perfiles no terminará convirtiéndose en un suicidio político anunciado.
Redacción Reportaje Veracruzano



