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Silencio oficial y familias desesperadas: crece la presión por cinco veracruzanos desaparecidos en Oaxaca

La desaparición de cinco trabajadores de una financiera veracruzana en la región limítrofe entre Veracruz y Oaxaca comienza a encender focos de alarma social, mientras el paso de los días profundiza la angustia de sus familias y exhibe el hermetismo de las autoridades encargadas de investigar el caso.

Los empleados, dedicados presuntamente a labores de cobranza, fueron vistos por última vez entre el 13 y 14 de mayo en el municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, una zona marcada históricamente por conflictos de seguridad, operaciones criminales y rutas de alta tensión entre ambos estados. Desde entonces, no existe comunicación con ellos y tampoco información oficial clara sobre su paradero.

Mientras las horas avanzan sin respuestas, la incertidumbre se transforma en desesperación. Las únicas señales públicas del caso han sido las fichas de búsqueda difundidas por colectivos y autoridades, en contraste con el silencio institucional que mantiene en vilo a familiares, amigos y compañeros de trabajo.

La indignación escaló en Boca del Río, donde familiares de las víctimas se manifestaron frente a las oficinas de la empresa financiera para exigir que la desaparición no quede archivada entre burocracia, omisiones y promesas vacías. Con pancartas, reclamos y rostros quebrados por la incertidumbre, demandaron acciones reales de búsqueda y coordinación inmediata entre corporaciones de Veracruz y Oaxaca.

La ausencia de información oficial también ha provocado cuestionamientos sobre la capacidad de reacción de las autoridades ante desapariciones ocurridas en corredores regionales considerados de riesgo. Hasta ahora, ninguna dependencia ha revelado avances concretos, líneas de investigación o posibles indicios relacionados con el caso.

En una región donde las desapariciones suelen convertirse en expedientes interminables, las familias insisten en que el tiempo es crucial y advierten que no dejarán de presionar hasta conocer el destino de sus seres queridos.

La angustia continúa creciendo. Y con ella, también la exigencia social de respuestas.

Redacción Reportaje Veracruzano

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