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Señalan al síndico de Lerdo de Tejada por presuntos negocios con recursos del Ayuntamiento

Lerdo de Tejada, Veracruz.— Una serie de señalamientos coloca bajo la lupa al síndico único del Ayuntamiento de Lerdo de Tejada, Johard Alejandro Cruz Delfín, a quien se acusa de presuntamente utilizar su posición dentro de la administración municipal para favorecer intereses económicos vinculados con proveedores y prestadores de servicios.

Las acusaciones apuntan a posibles conflictos de interés, tráfico de influencias y actos de corrupción, derivados de operaciones comerciales realizadas con recursos públicos y que, según los señalamientos, tendrían como beneficiario directo o indirecto al propio funcionario.

Entre los movimientos cuestionados aparece Filoteo Comercializadora y Distribuidora, empresa a la que se atribuye una operación por 92 mil 974 pesos correspondiente a la adquisición de juguetes.

También figura Rhino del Golfo, señalada como presunta fachada para concretar una venta de pintura al Ayuntamiento por 188 mil 409.66 pesos. De acuerdo con las acusaciones, esta operación formaría parte de un esquema mediante el cual el funcionario habría utilizado a terceros para realizar negocios con la administración municipal.

El expediente de señalamientos incluye además a Raysa de Jesús Uscanga Sánchez, por concepto de servicios funerarios. En mayo, según la información difundida, dicha proveedora habría recibido un pago de 86 mil 60 pesos.

Pero el punto más delicado de las acusaciones se encuentra precisamente en el sector funerario.

Se señala que la Funeraria San José, ubicada en la esquina de las calles Independencia y Lerdo de Tejada, sería propiedad del síndico Johard Alejandro Cruz Delfín. Asimismo, se atribuye al funcionario la propiedad de una sala de velaciones del mismo nombre localizada sobre la calle Luis Delfín Pardiño.

De confirmarse documentalmente estos vínculos, el problema dejaría de ser una simple controversia política y adquiriría una dimensión administrativa y legal mucho más seria: ¿participó un funcionario municipal en decisiones, gestiones o presiones relacionadas con contrataciones que pudieran beneficiar negocios propios o de personas cercanas?

Esa es precisamente la pregunta que debería responderse con documentos, contratos, facturas, registros fiscales y evidencia de las decisiones tomadas dentro del Ayuntamiento.

Los señalamientos también sostienen que Cruz Delfín habría utilizado su posición política como mecanismo de presión para exigir el cumplimiento de intereses particulares y que, cuando sus pretensiones no son atendidas, habría protagonizado confrontaciones con la alcaldesa Flor Sosa Zamudio y su hijo, el contador público Fabián Cárdenas Sosa.

Más allá del enfrentamiento político, el fondo del asunto es el manejo de los recursos públicos.

Un funcionario electo no sólo está obligado a administrar con legalidad; también debe evitar cualquier situación en la que sus intereses particulares puedan mezclarse con las decisiones del gobierno municipal. Si existen empresas relacionadas directa o indirectamente con un integrante del Cabildo que reciben contratos o pagos provenientes del erario, corresponde a las autoridades competentes determinar si hubo o no un conflicto de interés y si las operaciones cumplieron con los procedimientos legales.

Por ello, las acusaciones requieren algo más que declaraciones cruzadas: exigen transparencia y una revisión puntual de cada contrato, proveedor, factura, transferencia y proceso de adjudicación involucrado.

Porque si los documentos confirman que un servidor público utilizó el Ayuntamiento como plataforma para hacer negocios propios, no estaríamos frente a una simple disputa entre funcionarios, sino ante una posible utilización del poder público para beneficio privado.

Y si las acusaciones resultan falsas, también deberá demostrarse con la misma contundencia.

La última palabra, por tanto, no debe tenerla ningún grupo político, sino la evidencia.

Redacción Reportaje Veracruzano

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