Xalapa

Carreteras frenan el potencial económico de México; Veracruz enfrenta una bomba de tiempo logística

El Colegio de Economistas advierte que el rezago en infraestructura y la inseguridad amenazan el traslado de mercancías y podrían limitar el impacto comercial del Corredor Transístmico

Veracruz, Ver.— México pretende acelerar su actividad comercial y convertir a Veracruz en una pieza estratégica del intercambio de mercancías, pero existe un obstáculo que amenaza con convertirse en el principal cuello de botella: una red carretera que arrastra años de rezago y que, además, permanece expuesta a robos y asaltos.

Jorge Antonio Acosta Cáceres, presidente del Colegio de Economistas del Estado de Veracruz, advirtió que la inversión anunciada por el Gobierno federal representa un avance, pero resulta insuficiente frente a las necesidades acumuladas del país.

Explicó que los indicadores económicos señalan que, para impulsar un crecimiento de aproximadamente uno por ciento de la economía, se requiere destinar en el corto plazo entre 0.5 y 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto exclusivamente a infraestructura.

Aunque reconoció que durante la actual administración la canalización de recursos hacia las entidades federativas ha sido importante, cuestionó que la estrategia de infraestructura esté necesariamente orientada hacia los puntos que requieren mayor atención.

“La política respecto a la generación de infraestructura no necesariamente es la deseada”, puntualizó.

El otro problema: carreteras convertidas en zonas de riesgo

El deterioro de la infraestructura no es el único factor que preocupa al sector económico. La inseguridad en las carreteras representa un golpe directo para transportistas, empresas y consumidores.

Acosta Cáceres señaló que prácticamente a diario se conocen casos de mercancías que son robadas durante su traslado, particularmente en rutas estratégicas para el comercio nacional.

El problema, explicó, trasciende la pérdida inmediata de productos: cada asalto representa costos adicionales para las empresas, interrupciones logísticas, mayores gastos de seguridad y, eventualmente, repercusiones en los precios.

Para Veracruz, donde convergen puertos, carreteras, vías ferroviarias y corredores comerciales, el escenario adquiere una dimensión todavía mayor.

El Transístmico pone a prueba la red carretera

El economista colocó al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec como una de las apuestas de mayor importancia para el desarrollo regional.

Sin embargo, advirtió que el potencial de este proyecto podría quedar limitado si las rutas terrestres que deben alimentar y distribuir su movimiento de carga continúan presentando deficiencias.

La pregunta, dijo, es qué ocurrirá cuando aumente considerablemente el intercambio de mercancías entre el Golfo de México y el Océano Pacífico.

“¿Qué va a pasar cuando se dé en ese corredor una movilidad de mercancías de pasar el producto del Golfo de México al Océano Pacífico y viceversa?”, cuestionó.

Su respuesta fue contundente: la infraestructura carretera existente no tendría capacidad suficiente para responder adecuadamente a ese escenario.

Córdoba-Puebla, una advertencia

Como antecedente de lo que puede ocurrir cuando una vía estratégica queda interrumpida, Acosta Cáceres recordó el colapso registrado el año pasado en la carretera Córdoba-Puebla, que provocó una afectación severa al movimiento de carga.

El episodio, sostuvo, evidenció la vulnerabilidad de una economía que depende de corredores carreteros que, en algunos casos, carecen de rutas alternas capaces de absorber rápidamente el tráfico.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en construir más kilómetros de carretera, sino en crear una red segura, moderna, conectada y capaz de resistir contingencias.

Para el Colegio de Economistas, Veracruz tiene condiciones para convertirse en uno de los principales motores comerciales del país. Pero ese potencial dependerá de que la infraestructura avance al mismo ritmo que las inversiones y proyectos destinados a incrementar el movimiento de mercancías.

De lo contrario, el riesgo es que México construya grandes corredores comerciales mientras mantiene las mismas carreteras que podrían terminar estrangulando su crecimiento.

Redacción Reportaje Veracruzano

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