¿Más consultorios mientras faltan insumos? La crisis que exhibe al IMSS-Bienestar de Veracruz

XALAPA, VER.— El Gobierno federal anuncia más infraestructura médica para Veracruz mientras los hospitales públicos enfrentan una pregunta mucho más elemental: ¿con qué van a atender a los pacientes?
La contradicción resulta difícil de ignorar.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la instalación de mil 300 consultorios IMSS-Bienestar en Veracruz entre octubre y diciembre, con 60 claves de medicamentos cada uno, médicos residentes del Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz denuncian carencias de insumos y material quirúrgico que han puesto en riesgo la programación de cirugías.
Y en medio de esa crisis, el coordinador estatal del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, dejó una frase que difícilmente puede ser interpretada como solución al problema:
“Si usted no quiere operar y no participar, no opere”.
La declaración quedó registrada en video durante una reunión con personal médico que reclamaba la falta de herramientas para realizar procedimientos quirúrgicos. El funcionario también recordó a una residente que su evaluación dependía de la institución.
La reacción fue tan contundente que la propia Dirección General del IMSS-Bienestar tuvo que deslindarse de las expresiones y señalar que no representan la posición institucional ni son acordes con los principios de respeto y diálogo que deben prevalecer con el personal médico en formación.
EL PROBLEMA NO ES QUE FALTEN CONSULTORIOS; ES QUE FALTAN CONDICIONES PARA ATENDER
La pregunta que queda sobre la mesa es incómoda:
¿De qué sirve presumir mil 300 consultorios nuevos si los hospitales que ya existen tienen dificultades para garantizar medicamentos, material de curación e insumos quirúrgicos?
Los propios residentes han denunciado que deben enfrentar directamente a pacientes y familiares para explicar por qué no pueden realizarse determinadas cirugías debido a la falta de materiales.
Es decir, la consecuencia de una falla administrativa termina colocándose frente al paciente, cara a cara, con el médico que no tiene en sus manos el poder de comprar, distribuir o abastecer un hospital.
Mientras tanto, desde la dirección se pide paciencia.
Y cuando la paciencia se acaba, aparece el argumento del “sentido común”.
Pero para un paciente que espera una cirugía, el sentido común no sustituye una gasa, un medicamento, un dispositivo médico o un equipo quirúrgico.
RAMOS ALOR, EN EL CENTRO DEL ESCÁNDALO
El episodio coloca nuevamente a Roberto Ramos Alor en el centro de una tormenta dentro del sistema sanitario veracruzano.
El funcionario ya ocupó la Secretaría de Salud durante el gobierno de Cuitláhuac García y ahora encabeza la operación estatal del IMSS-Bienestar.
Hoy tiene frente a sí un problema que no se resuelve con discursos:
hospitales que necesitan insumos, médicos que reclaman herramientas y pacientes que esperan atención.
Y la respuesta pública que trascendió no fue el anuncio de una auditoría al abasto, ni la presentación de un calendario detallado de distribución hospital por hospital.
Fue decirle a un médico que, si no quiere operar sin herramientas, no opere.
El problema es que un hospital no funciona con voluntad política.
Funciona con medicamentos, instrumental, personal suficiente, mantenimiento, protocolos, quirófanos habilitados y condiciones sanitarias verificables.
Y MIENTRAS VERACRUZ DISCUTE POR GASAS, EN MADERO UN HOSPITAL NUEVO TROPIEZA CON EL DRENAJE
El problema del sistema IMSS-Bienestar tampoco parece limitarse a Veracruz.
En Ciudad Madero, Tamaulipas, el nuevo Hospital General IMSS-Bienestar fue inaugurado el 16 de agosto y apenas 13 días después registró una obstrucción en su red de drenaje.
El propio IMSS-Bienestar informó que la falla se originó por acumulación de residuos sólidos y que se realizaron trabajos de desazolve con unidades especializadas. La institución sostuvo que no hubo suspensión de los servicios ni daños a la infraestructura.
Sin embargo, reportes periodísticos señalaron que trabajadores observaron encharcamientos en distintas áreas y daños en material quirúrgico, mientras que el alcalde de Ciudad Madero reconoció que la red de drenaje de Miramapolis arrastra problemas desde hace años y fue diseñada para una población considerablemente menor a la actual.
La situación adquiere mayor relevancia porque el hospital fue presentado como una infraestructura moderna, con 179 camas, 20 consultorios y cinco quirófanos.
Pero hay otra paradoja:
los quirófanos todavía no funcionan.
Y no, hasta ahora no existe sustento suficiente para afirmar que sea por una infección provocada por el drenaje.
La razón oficialmente reportada es otra: el hospital continúa esperando la autorización sanitaria de Cofepris para realizar actos quirúrgicos. Por ello, las cirugías siguen efectuándose en el antiguo inmueble.
¿CÓMO SE INAUGURA UN HOSPITAL QUE TODAVÍA NO PUEDE OPERAR?
Aquí aparece una pregunta que no corresponde solamente a Tamaulipas.
¿Quién certifica que un hospital está realmente listo para recibir pacientes?
Porque una cosa es terminar una obra civil y otra muy distinta poner en funcionamiento un hospital.
Se requieren sistemas hidráulicos y sanitarios funcionando correctamente, instalaciones eléctricas, gases medicinales, áreas quirúrgicas, equipos, permisos, protocolos, personal y autorizaciones sanitarias.
El propio Gobierno de Tamaulipas informó meses antes de la inauguración que las instalaciones hidráulicas estaban concluidas y que los servicios generales presentaban un avance cercano al 95 por ciento.
Por eso el episodio del drenaje merece una explicación técnica pública.
No para fabricar una acusación que no está demostrada, sino para responder algo mucho más básico:
¿Qué falló y quién verificó que no volverá a ocurrir?
EL GOBIERNO PROMETE 12 MIL CONSULTORIOS
En Veracruz, Sheinbaum anunció que se construirán mil 300 consultorios IMSS-Bienestar entre octubre y diciembre, con atención principalmente para enfermedades como diabetes e hipertensión y con medicamentos gratuitos.
La meta nacional es alcanzar 12 mil consultorios para enero de 2027.
También anunció una convocatoria para médicos y personal de enfermería, incluidos jubilados y médicos generales, además de apoyos mediante el programa “La Clínica es Nuestra”.
El anuncio es importante.
Pero la infraestructura por sí sola no cura.
Un consultorio sin médico es una habitación.
Un consultorio sin medicamentos es una promesa.
Un quirófano sin insumos es un espacio cerrado.
Y un hospital sin capacidad operativa termina siendo, por mucho que se invierta en su fachada, una obra que no cumple plenamente con el propósito para el que fue construida.
“NO HAY CORRUPCIÓN”, DICE EL GOBIERNO
Durante su visita a Veracruz, Sheinbaum defendió los programas sociales y aseguró que la ausencia de corrupción permite disponer de recursos para atender las necesidades de la población.
Su gobierno reporta que 2 millones 887 mil veracruzanos reciben algún apoyo social.
También destacó infraestructura carretera, obras hidráulicas, modernización portuaria, vivienda y otros proyectos.
Pero precisamente porque se habla de miles de millones de pesos y de una transformación profunda del sistema público, la ciudadanía tiene derecho a exigir algo más que anuncios:
resultados medibles.
¿Dónde están los medicamentos?
¿Cuántas cirugías fueron suspendidas por falta de insumos?
¿Cuántos hospitales tienen abasto completo?
¿Cuánto material quirúrgico falta?
¿Cuándo llegará?
¿Quién supervisará la distribución?
¿Quién responderá cuando una cirugía no pueda realizarse?
Y, sobre todo:
¿quién asumirá la responsabilidad cuando el sistema falle?
Porque los médicos ya dieron una respuesta.
Ellos están ahí.
Son quienes reciben al paciente.
Son quienes tienen que explicar a una madre por qué su familiar no será operado.
Son quienes enfrentan el reclamo cuando no hay medicamentos.
Son quienes deben trabajar con el instrumental disponible.
Lo que no resulta aceptable es convertirlos en responsables de una carencia que no generaron.
EL RETO PARA NAHLE Y RAMOS ALOR
La gobernadora Rocío Nahle García y el propio Roberto Ramos Alor tienen ahora un problema que no puede resolverse con propaganda institucional.
La salud pública exige resultados.
Y si el Gobierno federal está dispuesto a invertir en mil 300 nuevos consultorios en Veracruz, la primera obligación debería ser demostrar que los hospitales existentes cuentan con las condiciones mínimas para funcionar.
Porque mientras se anuncian nuevos espacios médicos, hay personal denunciando falta de insumos.
Mientras se habla de medicamentos gratuitos, hay pacientes esperando procedimientos.
Mientras se presume infraestructura hospitalaria, en Ciudad Madero un hospital recién inaugurado tuvo que atender una obstrucción de drenaje y mantiene sus quirófanos fuera de operación por falta de autorización sanitaria.
Y mientras todo eso ocurre, un funcionario estatal le dice a los médicos:
“Si no quiere operar, no opere”.
La pregunta ahora debería dirigirse hacia arriba:
¿Y si el sistema no puede garantizar las condiciones para operar, quién responde?
Porque los pacientes no pueden esperar eternamente.
Y los hospitales tampoco pueden funcionar con discursos.
La salud pública no necesita más fotografías inaugurando edificios. Necesita que los edificios funcionen.
Por: Marco Antonio Palmero Alpirez
Reportaje Veracruzano



