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COATZINTLA, BORRADO DEL MAPA ECONÓMICO: AUSENCIA, SIMULACIÓN Y UN ALCALDE QUE NO GESTIONA

Coatzintla, Ver.— No fue un descuido. No fue casualidad. Fue consecuencia. La exclusión de Coatzintla del recién instalado Consejo Estatal de Economía no solo es una omisión institucional: es el reflejo crudo de una administración municipal que ha confundido la gestión con la adulación y el desarrollo con la simulación.

Mientras el Gobierno del Estado definía las rutas económicas de Veracruz, Coatzintla simplemente no estuvo en la mesa. No porque carezca de potencial —lo tiene y de sobra—, sino porque quien debía defenderlo, impulsarlo y colocarlo en la conversación, decidió no hacerlo. La factura de esa ausencia tiene nombre: Jorge Alanís.

Aquí no se trata de aplaudir desde la grada ni de colgarse de eventos aislados para fabricar una narrativa de progreso. La política económica no se construye con discursos complacientes ni con fotografías oportunistas. Se construye tocando puertas, presionando agendas, gestionando recursos y, sobre todo, entendiendo que gobernar implica anticiparse, no reaccionar tarde.

Pero en Coatzintla ocurre lo contrario. Se celebra con estridencia lo efímero —como la derrama de Semana Santa o la tradicional corrida de Judíos— mientras el resto del año se administra en piloto automático, sin estrategia, sin visión y sin ambición. Una economía no se sostiene con eventos de temporada; se proyecta con planeación de largo alcance. Y eso, simplemente, no existe.

Lo más alarmante no es la exclusión en sí, sino el contexto que la rodea. Coatzintla está a punto de experimentar un crecimiento poblacional significativo con la llegada de aproximadamente 3,500 viviendas para familias provenientes de Poza Rica tras las afectaciones por inundaciones. Un fenómeno urbano que exige planificación, infraestructura, servicios y, sobre todo, una visión económica integral.

Sin embargo, ese crecimiento no es producto de la gestión municipal. No es resultado de una estrategia. Es consecuencia de condiciones geográficas y disponibilidad territorial. Es decir, Coatzintla crecerá… pese a su gobierno, no gracias a él.

Y ahí es donde la omisión se convierte en riesgo. Porque sin gestión, sin inversión inducida y sin desarrollo de polos comerciales y sociales, ese crecimiento puede traducirse en rezago, saturación y desorden. Más habitantes sin oportunidades reales no es progreso: es una crisis en pausa.

La propia gobernadora, Rocío Nahle, ha sido clara: los ciudadanos merecen bienestar, desarrollo y condiciones para ser felices. Pero esas condiciones no llegan solas. Se gestionan. Se pelean. Se construyen.
Hoy, Coatzintla no solo está fuera de un consejo. Está fuera de una ruta de desarrollo que otros municipios sí están disputando con inteligencia y determinación.

La pregunta ya no es por qué Coatzintla fue excluido.
La pregunta es cuánto más puede seguir resistiendo un municipio con potencial… gobernado sin rumbo.

Redacción Reportaje Veracruzano

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