“¡AYUNTAMIENTO O CENTRO DE EXPLOTACIÓN!”: ESTALLA REBELIÓN LABORAL EN COATZINTLA Y ACUSAN AL GOBIERNO DE JORGE ALANÍS DE MISERIA, ABUSOS Y POSIBLE DESVÍO DE RECURSOS

Rocío Nahle y las autoridades laborales estatales enfrentan ya un nuevo foco rojo en el norte de Veracruz: el Ayuntamiento de Coatzintla se encuentra al borde de una crisis política y social tras las explosivas denuncias de trabajadores sindicalizados y empleados municipales que acusan al gobierno encabezado por Jorge Alanís de operar bajo un esquema de presunta explotación laboral, abusos administrativos y abandono institucional.
Lo que comenzó como reclamos internos terminó convirtiéndose en un escándalo que hoy amenaza con paralizar servicios públicos esenciales mediante una posible huelga del Sindicato Mártires de Río Blanco, cuyos integrantes estallaron públicamente contra las condiciones laborales que califican como “humillantes, miserables e indignas”.
Las acusaciones son demoledoras.
Trabajadores denunciaron jornadas extenuantes de más de diez horas diarias, presuntos descuentos arbitrarios por retardos mínimos, labores obligatorias incluso durante el supuesto horario de comida y salarios que consideran ofensivos frente a la carga laboral que soportan diariamente.
“Nos tratan como perros”, denunció uno de los empleados inconformes, quien aseguró que el modelo laboral impuesto por Jorge Alanís proviene de prácticas heredadas de la empresa familiar del alcalde, trasladadas ahora —afirman— al funcionamiento del Ayuntamiento.
Según los testimonios, empleados municipales laboran de lunes a sábado bajo esquemas que consideran abusivos, con percepciones cercanas a los 316 pesos diarios, mientras algunos aseguran que ni siquiera reciben pago por las jornadas sabatinas.
Pero el conflicto va más allá del dinero.
Entre la base trabajadora existe una creciente indignación por las condiciones humanas y de seguridad en las que operan, particularmente en el caso de mujeres trabajadoras que deben regresar a sus hogares entrada la noche tras salir del Ayuntamiento cerca de las 6 o 7 de la tarde.
“Al presidente no le importa nuestro bienestar, sólo el dinero”, reclaman empleados que exigen la intervención urgente del gobierno estatal.
La tensión alcanzó niveles críticos cuando sindicalizados amagaron con colocar las banderas rojinegras e iniciar formalmente la huelga, medida que exhibiría uno de los mayores fracasos políticos y administrativos de la actual gestión municipal.
El detonante final fue interpretado por los trabajadores como una auténtica bofetada institucional: en medio del conflicto laboral, el Ayuntamiento habría enviado a negociar al director de Recursos Humanos y encargado del área psicológica, Alfredo Morales.
“Nos mandaron al psicólogo en lugar de resolver”, reprocharon empleados molestos dentro del Palacio Municipal.
La indignación creció aún más tras revelarse que continúan pendientes prestaciones y compromisos laborales arrastrados desde hace más de dos décadas, entre ellos el incremento del fondo de ahorro del 6 al 12 por ciento, congelado —según denuncian— desde 1999.
A esto se suma una larga lista de adeudos y apoyos incumplidos:
Bono de Reyes Magos equivalente a 20 días de salario.
Bono del Día de las Madres por 3 mil pesos.
Bono del Día del Padre por 3 mil pesos.
Bono del Día del Empleado por 3 mil pesos.
Falta de categorización laboral.
Ausencia de uniformes laborales desde el inicio de la administración.
En medio del estallido sindical también comenzaron a surgir cuestionamientos aún más delicados sobre el manejo de recursos públicos.
Trabajadores inconformes aseguran que al Ayuntamiento “sí le llegó dinero”, pero presuntamente nunca existen recursos para apoyar necesidades básicas de la población ni para cumplir compromisos laborales, situación que ya alimenta sospechas y exigencias de auditorías profundas sobre el destino del presupuesto municipal.
La administración de Jorge Alanís enfrenta ahora un escenario sumamente peligroso: una base trabajadora furiosa, servicios públicos amenazados, señalamientos de insensibilidad institucional y una percepción ciudadana creciente de desgobierno.
Porque cuando quienes sostienen diariamente la operación de un Ayuntamiento denuncian explotación, abandono y desprecio, el problema deja de ser laboral y se convierte en una crisis moral y política.
Y en Coatzintla, esa bomba ya comenzó a estallar.
Asimismo en redes sociales hubo supuestas quejas de miembros anónimos quejándose por supuestos «bonos millonarios» para desacreditar la manifestación, situación que hicieron los mismos trabajadores de Jorge Alanís.
Por Marco Antonio Palmero Alpirez
Reportaje Veracruzano



