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CNTE endurece postura: acepta diálogo, pero condiciona negociación directa con Sheinbaum mientras mantiene paro nacional

La tensión entre el magisterio disidente y el gobierno federal escaló este martes luego de que dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) confirmaran su disposición a sentarse a dialogar con autoridades federales, aunque dejaron claro que cualquier salida real al conflicto dependerá de una negociación directa con la presidenta.

Antes de ingresar a la reunión convocada en la Secretaría de Gobernación, líderes magisteriales acusaron al gobierno federal de responder con represión a las protestas recientes y advirtieron que el movimiento no levantará ni la huelga nacional ni el paro indefinido mientras sus demandas permanezcan sin solución.

La mesa instalada en Bucareli reunió a funcionarios federales encabezados por la titular de Gobernación y autoridades educativas, en un intento por contener una crisis que ya impacta la operación escolar en diversas entidades del país y mantiene ocupado parte del corazón político de la capital.

La dirigencia magisterial llegó al encuentro con un mensaje unificado: el conflicto no terminará únicamente con mesas técnicas ni intermediarios gubernamentales.

“Hoy venimos con la exigencia de que la mesa de negociación tiene que establecerse con la Presidenta”, señalaron representantes sindicales.

Las declaraciones ocurrieron después de varios días marcados por protestas, bloqueos y movilizaciones que derivaron en momentos de tensión en el centro de la capital mexicana, donde miles de personas también enfrentaron largas filas y complicaciones para ingresar a distintas zonas del primer cuadro.

Durante el posicionamiento, dirigentes de distintas secciones rechazaron versiones oficiales que sugieren la participación de infiltrados o provocadores durante las movilizaciones recientes. Representantes sindicales sostuvieron que las agresiones registradas fueron consecuencia directa de la actuación gubernamental.

Desde Oaxaca, Guerrero, Zacatecas y la capital del país, los líderes del movimiento coincidieron en señalar que las movilizaciones continuarán mientras permanezcan intactas sus principales exigencias: la eliminación del sistema pensionario basado en cuentas individuales, la abrogación de la reforma al ISSSTE de 2007, mejores condiciones laborales y la creación de un esquema solidario de jubilación.

Además, la Asamblea Nacional Representativa acordó mantener el plantón instalado en el Centro Histórico y ampliar su presencia alrededor de los cercos de seguridad colocados en las inmediaciones del Zócalo.

Mientras el gobierno sostiene públicamente un discurso de apertura al diálogo, la CNTE considera insuficientes las señales emitidas hasta ahora y sostiene que las respuestas oficiales continúan sin atender el fondo del conflicto.

La reunión celebrada este martes podría convertirse en un punto de inflexión para uno de los movimientos sociales más complejos que enfrenta la nueva administración federal, aunque al cierre del encuentro los dirigentes anticipaban que la presión en las calles seguirá siendo parte central de su estrategia.

Con miles de maestros movilizados y una negociación todavía incierta, el pulso político entre el gobierno federal y la CNTE entra en una nueva fase: diálogo en la mesa, pero presión permanente en las calles.

Redacción Reportaje Veracruzano

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