¿Más de 110 mil pesos mensuales… y los niños siguen jugándose la vida en los cruceros?

Poza Rica, Ver.— Cada día, en semáforos y avenidas de la ciudad, menores de edad ejecutan piruetas entre automóviles en movimiento. Malabares, saltos, giros. Una mujer sostiene a un bebé al margen de la vialidad mientras el tráfico avanza. El riesgo de atropellamiento es permanente. La imagen no es aislada: se repite. Y la autoridad municipal encargada de la niñez parece ausente.
Mireya Abigail Ochoa Mar, regidora del partido naranja y titular de la Comisión de la Niñez y Familia, lleva más de siete meses en el cargo. Según la Ley Orgánica del Municipio Libre del Estado de Veracruz, las comisiones edilicias deben analizar, vigilar, proponer y dar seguimiento a los asuntos de su competencia. La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes le impone, como a todo servidor público, la obligación de adoptar medidas para proteger la integridad física y el desarrollo de los menores.
¿Dónde están esas medidas?
Una revisión de la información pública del Ayuntamiento, de las publicaciones oficiales y de las actividades difundidas por la Regiduría Tercera no arroja programas, campañas, operativos coordinados con el DIF, SIPINNA Municipal o la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, ni acuerdos de Cabildo orientados a frenar la exposición de menores en los cruceros. El fenómeno sigue a la vista de miles de automovilistas. Todos los días.
Mientras tanto, los números del salario sí son públicos y contundentes. En los primeros cinco meses de la administración, los regidores percibieron más de 150 mil pesos mensuales. Tras un ajuste de aproximadamente 30 por ciento, continúan cobrando por encima de los 110 mil pesos al mes. Más de cien mil pesos mensuales por una comisión que, hasta ahora, no ha mostrado resultados medibles frente a una problemática que pone en riesgo directo la vida de niñas y niños.
La pregunta no es retórica: ¿qué ha producido concretamente la Comisión de Niñez y Familia para justificar esa percepción económica? ¿Existen diagnósticos, intervenciones, seguimiento de casos, propuestas de política pública o simples actas de coordinación institucional? Si existen, no están a la vista. Si no existen, entonces la comisión funciona solo como un nombre en el organigrama.
Nadie pretende que una sola regidora resuelva de un golpe un problema social complejo. Pero sí se le exige que impulse, coordine, proponga y rinda cuentas. Que use el cargo para algo más que ocuparlo. Que la comisión no sea un adorno legal sino un instrumento de protección real.
Mientras las respuestas no lleguen —y mientras la información pública siga en silencio—, los menores continuarán haciendo acrobacias entre vehículos. Un semáforo en verde puede convertir cualquier tarde en tragedia. Y esa tragedia, si ocurre, no podrá atribuirse únicamente a la pobreza o a la descomposición social. También se le preguntará a la autoridad que, con salario de seis cifras y mandato explícito, no mostró resultados.
Redacción Reportaje Veracruzano



