La Policía de Poza Rica: de su “creador” Francisco Javier Velázquez Vallejo hasta Fernando “El Pulpo” Remes, un entramado de corrupción, extorsión y crimen organizado que asesina con placa

Poza Rica, Ver.– ¿Una corporación de seguridad o una mafia institucional con uniforme oficial? Lo que empezó como un “instrumento de poder” bajo el alcalde morenista Francisco Javier Velázquez Vallejo (2018-2021) se ha convertido, bajo el reinado de Fernando Luis Remes Garza —alias “El Pulpo”—, en una maquinaria de terror que extorsiona, tortura, desaparece y mata a ciudadanos… mientras el crimen organizado opera con impunidad. No es un fallo aislado. Es un diseño. Un legado podrido que se perpetuó de una administración morenista a otra, con la misma marca: Morena, la misma opacidad y la misma sangre en las manos de quienes juraron protegernos.
Velázquez Vallejo no solo fortaleció la Policía Municipal con patrullas y nuevos elementos: según denuncias documentadas, la creó como herramienta de control político, un nido de opacidad que ya entonces devoraba recursos públicos mientras fingía “fortalecer la capacidad operativa”. Irregularidades fiscales, desvíos millonarios y un silencio cómplice marcaron su gestión. Dejó una institución viciada desde su origen.
Y ahora, tras la salida de “El Pulpo” Remes —quien acumuló un historial de irregularidades, desvíos millonarios según ORFIS y ASF (más de 219 millones de pesos en anomalías, incluyendo 14 millones en un muro fantasma), carrusel de comisarios y señalamientos a su entorno por robo y ligas con el crimen—, esa policía sigue arrastrando el mismo hedor.
Pruebas irrefutables que trascienden administraciones:
Marzo 2025: Dos policías municipales, Edgar Jesús “N” y Yordanka Janeth “N”, detienen, torturan y asesinan a Magdaleno Pérez Santes, padre buscador del Colectivo Familiares en Búsqueda María Herrera.
Lo golpean salvajemente en la comandancia, lo liberan agonizante y muere por las lesiones. El colectivo exige disolución total de la corporación: “No podemos confiar en asesinos con placa”. ¿Quién ordenó la tortura? ¿Cuántos más casos se ocultan bajo el manto de “faltas administrativas”?
Mayo 2023: Cinco elementos (incluidas dos mujeres) son detenidos en operativos regionales tras el macabro hallazgo de restos humanos desmembrados en hieleras. La Fiscalía los pone a disposición, pero el gobernador de entonces lava las manos. Ajustes de cuentas del narco… ¿con policías como testigos o cómplices?
Enero 2026: El gran golpe que desnuda el corazón del entramado. Efigenio Jiménez Bernabé, alias “Tiburón”, excomandante y exdirector de Seguridad Pública Municipal —nombrado durante la gestión de Remes en junio de 2025 y mantenido en rango inferior incluso después— es detenido dentro de las instalaciones de la propia Policía, uniformado y todo. Cargo: extorsión agravada contra dos víctimas. Operativo conjunto de Sedena, FGE y SSP. “Tiburón” no era un policía cualquiera: era escolta del alcalde anterior y pieza clave del “plan de pacificación” que prometía Remes.
¿Cómo un hombre de confianza termina extorsionando con placa? ¿Cuántos “Tiburones” más siguen cobrando piso en las calles de Poza Rica?
No son casos aislados. Son el patrón. Denuncias ciudadanas diarias de extorsiones nocturnas (“paga o te inventamos una infracción”), detenciones arbitrarias, colusión con células delictivas y protección a grupos locales. Mientras tanto, la institución acumula un historial de impunidad que no se borra con un cambio de mando. Sus propios exfuncionarios señalados por robo, ligas con el crimen y hasta tiroteos. Y el legado de Remes, impune en muchos frentes, amenazando con demandas a quien lo critique.
¿Dónde está la depuración real que promete la gobernadora Rocío Nahle? ¿Por qué la Policía Municipal de Poza Rica sigue operando como brazo armado del crimen en lugar de ser disuelta y reconstruida bajo supervisión federal? ¿Hasta cuándo los pozarricenses pagaremos con sangre y miedo el “legado” que Velázquez Vallejo sembró y “El Pulpo” Remes perfeccionó?
Esta no es una policía. Es un cáncer institucional. Un entramado de corrupción y crimen organizado disfrazado de autoridad. Y mientras los alcaldes cambian de nombre pero no de raíces, los ciudadanos seguimos siendo las víctimas. Basta. La ciudadanía exige intervención federal inmediata, disolución de la corporación y juicios ejemplares. Porque en Poza Rica, la verdadera delincuencia… lleva placa y cobra sueldo municipal.
Redacción Reportaje Veracruzano



