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BICICLETAS, FOTOS Y SANGRE: LA FARSA DE SEGURIDAD DE MANUEL CEREZO SE DESMORONA A TIROS

Mientras la ciudad se desangra, el alcalde Manuel Cerezo pedalea. Literalmente. Tras regresar de unas “merecidas vacaciones” en Europa —financiadas con recursos públicos—, el edil decidió que la crisis de inseguridad se combate con una “rodada por la paz”, sesiones fotográficas y poses dignas de agente 007. La realidad, sin embargo, lo alcanzó de frente… y con balas.

Este lunes, un hombre fue asesinado a tiros frente al fraccionamiento Finca Real, justo cuando esperaba su transporte para ir a trabajar. No era un delincuente. No era un objetivo de alto perfil. Era un ciudadano más, atrapado en una ciudad donde la violencia ya no pide permiso.

El mensaje de los criminales es brutalmente claro: la estrategia del alcalde no existe. O peor aún, es una simulación grotesca.
Cerezo, más ocupado en construir una imagen de gobernante que en gobernar, ha optado por el espectáculo en lugar de la acción. Bicicletas en vez de inteligencia policial. Fotografías en vez de operativos. Discursos huecos en lugar de resultados. Y mientras tanto, los homicidios siguen marcando el ritmo de una administración que no entiende —o no quiere entender— la gravedad del problema.

La escena de hoy desmantela la narrativa oficial: no hay control, no hay estrategia, no hay rumbo. Solo hay improvisación y una peligrosa desconexión con la realidad que viven los ciudadanos.

Peor aún, en los pasillos del poder municipal reina el desorden. Versiones internas apuntan a una administración fracturada, donde el alcalde actúa como figura decorativa mientras otros toman decisiones sin coordinación ni claridad. El llamado “capitán” de la seguridad —a quien el propio Cerezo suele delegar responsabilidades— ni siquiera tendría el pulso de lo que ocurre en las calles, más ocupado en tareas ajenas a su función que en contener la violencia.

¿Y la respuesta oficial? El silencio o, en el mejor de los casos, el cinismo. La ya conocida evasiva: “pregúntele al capitán”, como si la vida de los ciudadanos fuera un asunto de trámite burocrático.

Hoy, una familia llora. Hoy, una vida se perdió. Y hoy también queda exhibida, sin maquillaje, la incapacidad de un gobierno municipal que juega a gobernar mientras la ciudad arde.

La pregunta ya no es si Manuel Cerezo puede con el cargo. La pregunta es cuánto más costará su curva de aprendizaje en vidas humanas.

Porque mientras el alcalde posa como James Bond, la realidad le responde con plomo.

Redacción Reportaje Veracruzano

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