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IXCATEPEC: 100 DÍAS DE GOBIERNO… Y EL AYUNTAMIENTO CONVERTIDO EN NEGOCIO FAMILIAR

Ixcatepec, Veracruz.— La esperanza duró poco. Apenas superados los primeros 100 días de administración, el gobierno de Obed Melgoza Matías ya carga con una losa pesada: acusaciones directas de nepotismo, abandono institucional y un creciente hartazgo ciudadano que comienza a desbordarse.

Lo que debió ser un arranque de gestión con rumbo claro hoy es señalado por los propios habitantes como una burla. En voz baja al principio, pero ahora con creciente firmeza, ciudadanos denuncian que el Ayuntamiento ha sido secuestrado por un círculo familiar. Hermanos, sobrinos, primos… nombres que, lejos de responder a perfiles técnicos o capacidades comprobadas, aparecen incrustados en la nómina pública como si el poder municipal fuera herencia privada.

La acusación no es menor. En México, el nepotismo no solo es éticamente reprobable: es una práctica que corroe la confianza pública y destruye cualquier intento de construir instituciones sólidas. Sin embargo, en Ixcatepec, la percepción ciudadana es clara y contundente: el gobierno no se ejerce para servir, sino para repartirse.

Pero el problema no termina ahí.

A la red familiar se suma un vacío evidente de resultados. Las promesas de campaña —esas que se vendieron como la ruta de transformación para este municipio enclavado en la Huasteca Baja— hoy parecen papel mojado. No hay obras de impacto, no hay estrategias visibles, no hay señales de un proyecto serio de desarrollo. Lo que sí hay, denuncian los habitantes, es improvisación, desorden y una preocupante desconexión con la realidad que vive la gente.

Y quizá el agravio más profundo: el desplazamiento de los jóvenes. En lugar de abrir espacios a nuevas ideas, a perfiles preparados y con visión, el gobierno municipal ha optado —según señalan los inconformes— por cerrarse, excluir y dividir. El mensaje es brutalmente claro: aquí no hay lugar para el talento si no se pertenece al círculo del poder.

Así, Ixcatepec avanza, pero no hacia el progreso prometido, sino hacia un modelo viejo, desgastado y profundamente cuestionado: el del gobierno que se sirve a sí mismo.

Y mientras la administración se enreda en sus propias decisiones, en las calles persiste otra realidad igual de alarmante: la venta de combustible de dudosa procedencia continúa operando a plena luz del día en casas y establecimientos improvisados. Un negocio clandestino que representa un riesgo latente para la población y que, pese a su evidente presencia, no ha sido frenado. La pregunta que comienza a resonar con fuerza es inevitable: ¿dónde está la autoridad?

Hoy, a poco más de tres meses de haber iniciado, la administración de Obed Melgoza Matías no enfrenta una crisis de percepción, sino de legitimidad. Porque cuando el poder se reparte entre familia, se ignora al pueblo y se toleran actividades irregulares, lo que se rompe no es solo la confianza… es el futuro mismo de un municipio que sigue esperando, una vez más, ser tomado en serio.

Redacción Reportaje Veracruzano

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