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COATZINTLA BAJO SOSPECHA: NÓMINA DOBLE, FAMILIARES EN EL PODER Y UN GOBIERNO SEÑALADO POR POSIBLE SAQUEO

Nepotismo, dobles sueldos y opacidad: la administración de Jorge Alanís entra en la mira ciudadana a apenas 100 días de gobierno

COATZINTLA, VER.— Lo que debía ser el arranque de una nueva etapa administrativa se ha convertido en un campo minado de señalamientos. A poco más de 100 días de gestión, el gobierno municipal encabezado por Jorge Alanís enfrenta acusaciones que apuntan directamente al corazón de la ética pública: presunto nepotismo, uso irregular de recursos y una estructura burocrática que, según denuncias, opera bajo un esquema de privilegios y simulación.

La inconformidad no es menor. Ciudadanos han comenzado a documentar lo que describen como una red de funcionarios —al menos seis— provenientes del sector educativo que, sin dejar sus plazas como docentes, ocupan cargos dentro del Ayuntamiento. Es decir: doble función, doble ingreso, y una sola pregunta que crece en las calles: ¿quién está trabajando realmente y quién solo está cobrando?

Entre los nombres que circulan en las denuncias aparece la síndica Sandra Rodríguez, así como funcionarios clave como Efraín Eduardo Ortega, Roberto Mar, Edson Silva y Daniel Covarrubias. Todos ellos, según los señalamientos, formarían parte de una estructura donde las responsabilidades se diluyen, pero los salarios se multiplican.

El cálculo ciudadano es tan simple como alarmante: con un salario promedio docente cercano a los 16 mil pesos mensuales, el posible doble cobro podría rebasar el millón de pesos al año. Una cifra que, de confirmarse, representaría un golpe directo al erario de un municipio que enfrenta carencias estructurales.
Pero el problema no se queda en los números.

Habitantes denuncian que varios de estos funcionarios no cumplirían cabalmente con sus funciones dentro del Ayuntamiento, alimentando la percepción de un gobierno ausente, improvisado y más enfocado en repartir posiciones que en resolver problemas.

Ante la presión social, la exigencia es clara: intervención inmediata de la Secretaría de Educación de Veracruz para investigar la posible incompatibilidad de funciones, así como una revisión exhaustiva del uso de recursos públicos.

En paralelo, crece una narrativa aún más delicada: la percepción de que el poder municipal no fue ganado en las urnas, sino construido desde intereses familiares. Una versión que circula con fuerza en el municipio y que, aunque carece de confirmación oficial, alimenta el enojo y la desconfianza.

Mientras tanto, la administración sigue su curso. Y en medio del escándalo, surge un dato que enciende aún más la indignación: los docentes señalados se preparan para recibir compensaciones adicionales por el Día del Maestro, incluso cuando —según las denuncias— no estarían cumpliendo con sus labores educativas.

Coatzintla no solo enfrenta un posible caso de corrupción administrativa. Enfrenta algo más profundo: la erosión de la confianza pública. Y cuando eso ocurre, ningún discurso alcanza, ninguna justificación basta.

La pregunta ya no es si hay irregularidades. La pregunta es cuánto más puede resistir un gobierno bajo la sombra de la sospecha.

Redacción Reportaje Veracruzano

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