Veracruz

APAGONES DE HASTA 16 HORAS ENCIENDEN LAS ALERTAS: CRECIMIENTO URBANO PONE A PRUEBA LA RED ELÉCTRICA EN VERACRUZ

Veracruz, Ver.— Lo que para cientos de familias comenzó como una interrupción ocasional del servicio eléctrico se ha convertido en un problema recurrente que puede prolongarse hasta 16 horas sin energía. Habitantes de al menos cinco fraccionamientos de la zona poniente de Veracruz denuncian que llevan aproximadamente ocho meses enfrentando apagones constantes, mientras especialistas advierten que el acelerado crecimiento habitacional podría estar llevando al límite la capacidad de la infraestructura eléctrica.

Gustavo Mendoza Barrón, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas del Estado de Veracruz, señaló que el incremento de la demanda durante la temporada de calor representa una presión adicional para transformadores, circuitos y líneas de distribución, particularmente por el uso intensivo de equipos de aire acondicionado.

El problema, sin embargo, podría ir más allá de una falla aislada.

De acuerdo con el especialista, cuando una zona habitacional crece rápidamente, la infraestructura que originalmente fue diseñada para atender determinada demanda puede comenzar a resultar insuficiente si no se realizan ampliaciones, sustituciones y adecuaciones de manera paralela.

Las quejas vecinales apuntan precisamente hacia ese escenario: transformadores que presentan fallas, cableado sometido a una mayor exigencia y una red cuya capacidad tendría que ser evaluada ante el crecimiento de los fraccionamientos.

Mendoza Barrón consideró indispensable que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) realice una revisión técnica integral en los sectores afectados para determinar si la infraestructura instalada continúa siendo suficiente para atender la demanda actual.

“Cuando una zona crece, también tiene que crecer y actualizarse la infraestructura eléctrica”, señaló.

La preocupación es que el problema termine convirtiéndose en un círculo vicioso: ocurre una falla, se restablece el suministro y posteriormente vuelve a presentarse una interrupción, sin que necesariamente se atienda el origen de fondo.

Por ello, el presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas planteó la necesidad de recorrer los circuitos y localizar puntos de sobrecalentamiento, equipos deteriorados, transformadores que hayan quedado rebasados por la demanda y tramos de la red que requieran modernización.

Los habitantes afectados ya han establecido acuerdos con la CFE para revisar la situación. No obstante, el especialista subrayó que esas acciones deben traducirse en soluciones estructurales y no limitarse a reparar las averías conforme aparecen.

Y es que un apagón prolongado dejó de ser únicamente una molestia doméstica.

La falta de electricidad durante 12, 16 horas o más puede paralizar actividades comerciales, afectar el funcionamiento de negocios y provocar daños en aparatos eléctricos. También puede representar un problema especialmente delicado para familias que necesitan refrigeración constante para medicamentos o requieren electricidad para operar equipos indispensables.

La dimensión del problema obliga, por tanto, a responder una pregunta que trasciende el simple restablecimiento del servicio: ¿la infraestructura eléctrica de estas zonas está creciendo al mismo ritmo que las viviendas que dependen de ella?

La revisión deberá determinar si es necesario instalar nuevos transformadores, incrementar la capacidad existente, sustituir equipos o modernizar circuitos completos.

Porque si el desarrollo inmobiliario continúa expandiéndose mientras la infraestructura permanece prácticamente estática, los apagones podrían dejar de ser una contingencia para convertirse en el síntoma visible de una red que ya opera bajo presión.

Y mientras las autoridades y la CFE encuentran una respuesta de fondo, son los habitantes quienes siguen pagando el costo de una electricidad que, en pleno crecimiento urbano, simplemente no puede darse el lujo de fallar durante 16 horas.

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