PRIMERO PROMESAS, DESPUÉS ANTIMOTINES: DESALOJAN A VECINOS QUE EXIGÍAN UNA CARRETERA SEGURA EN LAS TRANCAS–COATEPEC

El reclamo llevaba más de 24 horas; pobladores denunciaron deterioro, accidentes y compromisos incumplidos. La respuesta oficial terminó llegando con policías antimotines
Emiliano Zapata, Ver.— La carretera Las Trancas–Coatepec volvió a convertirse este miércoles en escenario de un conflicto entre ciudadanos y autoridades: después de más de 24 horas de bloqueo para exigir la rehabilitación de la vía, elementos antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública retiraron a los manifestantes y permitieron la reapertura de la circulación.
El operativo resolvió el problema inmediato del tránsito, pero dejó intacta la pregunta de fondo: ¿cuándo será reparada la carretera que los pobladores llevan meses denunciando como peligrosa?
Habitantes de comunidades como La Estanzuela, La Alborada y El Chico iniciaron el cierre desde la mañana del martes 1 de septiembre. Su exigencia era concreta: que las autoridades cumplan con la rehabilitación de un tramo que, según los propios vecinos, presenta condiciones deficientes y ha sido escenario de diversos accidentes.
La protesta no surgió de la nada.
Los habitantes aseguran que ya habían realizado gestiones y protagonizado movilizaciones anteriores para solicitar la intervención de las autoridades. Incluso existen reportes de una protesta similar registrada en julio, después de la cual —según los inconformes— se hicieron compromisos para atender la carretera que hasta ahora no se habrían materializado.
EL RECLAMO: QUE EL ASFALTO DEJE DE SER UNA PROMESA
El punto de mayor preocupación para los pobladores se ubica en el tramo comprendido entre Paso Ladrillo y la zona de curvas cercana a El Chico, donde exigen trabajos de reencarpetamiento y rehabilitación.
Los vecinos sostienen que el deterioro representa un riesgo particularmente durante la temporada de lluvias y han señalado diversos accidentes registrados en la zona. Durante la propia jornada de protesta se reportó que un automóvil perdió estabilidad sobre el pavimento mojado y salió parcialmente de la vía.
La exigencia fue dirigida tanto a autoridades estatales como municipales, con llamados a la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) para que defina una fecha concreta para comenzar los trabajos.
Y EN LUGAR DE MAQUINARIA, LLEGARON LOS ANTIMOTINES
Mientras los pobladores esperaban una respuesta sobre la carretera, la presencia de elementos de la Unidad Antimotines de la SSP elevó la tensión en la zona.
Los manifestantes habían colocado objetos para impedir el paso, entre ellos sillas, llantas, cinta y otros elementos. El operativo permitió retirar los obstáculos y posteriormente restablecer la circulación.
Finalmente, los pobladores fueron retirados de la carretera y los vehículos pudieron volver a transitar.
Pero la reapertura vial no significa que el conflicto haya terminado.
El asfalto sigue deteriorado.
La demanda de rehabilitación sigue vigente.
Y la pregunta que ahora queda sobre la mesa es si después del desalojo habrá una fecha, presupuesto y calendario verificable para ejecutar las obras reclamadas.
Porque para los automovilistas, la carretera no se vuelve segura simplemente porque vuelva a circular el tráfico.
UNA CARRETERA ABIERTA NO ES NECESARIAMENTE UNA CARRETERA SEGURA
El conflicto expone una paradoja que las autoridades tendrán que resolver: una vía pública puede estar completamente abierta al tránsito y, al mismo tiempo, continuar representando un riesgo para quienes la utilizan.
Los vecinos afirman que el deterioro ya ha provocado accidentes y que sus advertencias no han recibido una respuesta material suficiente. La prensa local también ha documentado que el bloqueo superó las 24 horas y que la protesta obedeció a la exigencia de una rehabilitación que los habitantes consideran impostergable.
La autoridad consiguió liberar la carretera.
Ahora falta saber si conseguirá liberar a los pobladores de una carretera que ellos consideran peligrosa.
Porque desalojar un bloqueo toma unas horas.
Reparar una carretera requiere voluntad, presupuesto, maquinaria y cumplimiento.
Y eso, hasta ahora, es precisamente lo que los vecinos dicen seguir esperando.
Redacción Reportaje Veracruzano



