Chapopote, abandono y hambre: pescadores libres del sur de Veracruz denuncian olvido oficial

Mientras el hidrocarburo ensucia redes, playas y el sustento de cientos de familias, los llamados “pescadores libres” de Tonalá, en el municipio de Agua Dulce, siguen esperando algo más que promesas: exigen apoyo real de los gobiernos estatal y federal ante una crisis que los dejó sin pesca, sin ingresos y, según denuncian, también sin reconocimiento.
Provenientes de esta comunidad ubicada en los límites con Tabasco, los pescadores arribaron a Plaza Lerdo, en Xalapa, cargando no solo sus redes impregnadas de chapopote, sino también la evidencia física del abandono institucional que aseguran padecen desde hace más de un mes, tras el derrame de hidrocarburo registrado en la plataforma Abkatún Alfa, en la Sonda de Campeche.
El desastre ambiental, afirman, no solo contaminó sus aguas, sino que desapareció temporalmente la pesca, dejando a decenas de familias al borde de la desesperación.
“Nosotros no recibimos apoyos y querían ellos que tuviéramos un permiso de pesca, pero no nos lo han dado”, denunció Martín Gómez, presidente de la Sociedad Cooperativa El Mangle Veracruzano, quien señaló directamente que dichos permisos corresponden a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPA).
La paradoja es brutal: les exigen permisos que no les entregan, y al no tenerlos, quedan fuera de programas como Bienpesca, quedando atrapados en una burocracia que castiga precisamente a quienes más necesitan respaldo.
“Nosotros no entramos a Bienpesca, ninguno de nosotros porque como no tenemos permiso. A veces no sabemos nada de esto, pero tenemos derechos como pescadores libres”, reclamó.
La pregunta que resuena entre ellos es simple y demoledora: ¿por qué unos sí y otros no, si todos viven del mar y todos fueron golpeados por la misma contaminación?
Mientras tanto, la limpieza de las playas también ha generado inconformidad. Según relatan, el gobierno contrató a personas ajenas a la comunidad para realizar las labores de saneamiento, dejando fuera a quienes verdaderamente conocen la zona y dependen directamente de ella.
Peor aún, aseguran que los trabajos ni siquiera concluyeron y hasta hoy continúan acudiendo por su cuenta a recoger restos de chapopote que siguen apareciendo en la costa.
“Venimos porque ya le dieron apoyos a las cooperativas, a todos de Bienpesca, pero a nosotros no nos metieron porque somos pescadores libres, a pesar de que tenemos un registro notarial”, sostuvo Gómez.
La escena exhibida en Xalapa fue más que una protesta: fue una acusación pública contra un sistema que parece distinguir entre pescadores de primera y de segunda.
En Veracruz, donde el discurso oficial suele presumir cercanía con el pueblo, estos hombres del mar aseguran que la realidad es otra: redes vacías, playas contaminadas y familias olvidadas.
Porque cuando el chapopote cubre el mar, también deja al descubierto algo más profundo: la incapacidad gubernamental para responder con justicia a quienes sobreviven del agua y hoy se ahogan en la indiferencia.
Redacción Reportaje Veracruzano



