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Álamo bajo fuego: dos ataques, cuatro muertos y un gobierno rebasado por el terror

La violencia volvió a golpear con brutalidad a Álamo Temapache este jueves, dejando al descubierto un escenario que para cientos de ciudadanos ya dejó de ser una crisis aislada para convertirse en una rutina de miedo, sangre e impunidad.

En cuestión de horas, al menos cuatro personas fueron asesinadas en distintos ataques armados ocurridos en la entrada del municipio naranjero, una zona que paradójicamente se encontraba bajo presencia de autoridades. Entre las víctimas se encuentran un limpiaparabrisas y un taxista identificado por conducir la unidad número económico 67, alcanzado presuntamente por una bala perdida durante un atentado directo.

De acuerdo con testimonios y reportes preliminares, hombres armados que viajaban en motocicleta dispararon contra el limpiaparabrisas cuando éste se encontraba trabajando sobre el bulevar Raymundo Martínez, a la altura de los arcos del ejido Pueblo Nuevo. En medio del ataque, el conductor del taxi quedó atrapado en la línea de fuego y murió en el lugar junto a la otra víctima.

Lo que ha provocado indignación social no es únicamente la violencia del atentado, sino el contexto que rodea los hechos: a escasos metros del sitio se encontraba un retén de Tránsito Municipal. Minutos después, y apenas a unas cuadras de distancia, se registró otro ataque armado donde otras dos personas fueron privadas de la vida, según reportes difundidos por habitantes de la zona.

La escena dejó una postal devastadora: cuerpos tendidos sobre el pavimento, unidades detenidas en medio del caos, comerciantes cerrando precipitadamente y ciudadanos huyendo del lugar mientras las detonaciones rompían la aparente normalidad de la tarde.

Elementos policiacos y personal de la Fiscalía General del Estado arribaron posteriormente para acordonar la zona y realizar el levantamiento de los cuerpos. Hasta el momento no se reportan personas detenidas.
Sin embargo, el vacío más evidente no estuvo en las calles, sino en el discurso oficial.

Hasta la noche de este jueves, el gobierno municipal encabezado por Pepe Arenas no había emitido un posicionamiento contundente sobre los ataques ni sobre el evidente deterioro de la seguridad pública en el municipio.

Mientras las cifras de violencia crecen, la percepción ciudadana se desploma. Habitantes consultados en la zona afirman vivir bajo temor permanente, denunciando que los homicidios se han vuelto frecuentes y que la autoridad parece más concentrada en actos de imagen pública que en recuperar el control territorial.

La pregunta comienza a repetirse con fuerza en calles, taxis y comercios de Álamo: ¿quién gobierna realmente el municipio?

Porque cuando hombres armados ejecutan personas a plena luz del día, frente a zonas vigiladas y sin consecuencias inmediatas, lo que queda no es solamente una investigación pendiente. Lo que queda es la sensación de un Estado ausente.

Y en Veracruz, esa percepción suele ser el síntoma más peligroso de todos.

Redacción Reportaje Veracruzano

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