
Mientras en el país crece la posibilidad de adelantar el cierre del ciclo escolar por las altas temperaturas y el impacto logístico del Mundial, Veracruz levantó la mano para pedir algo distinto: no reducir más los días de clases en una entidad que ya arrastra severas afectaciones educativas por las contingencias del año pasado.
La gobernadora Rocío Nahle García confirmó este lunes que su administración solicitará formalmente a la Secretaría de Educación Pública que el estado sea considerado bajo una condición de “excepción”, permitiendo así concluir el calendario escolar de manera normal y no adelantar el cierre al próximo 5 de junio.
La mandataria explicó que Veracruz enfrenta circunstancias extraordinarias derivadas de las inundaciones y daños provocados por la contingencia climática registrada en octubre pasado, particularmente en municipios del norte de la entidad y la región huasteca.
“Hubo escuelas que literalmente se fueron al agua”, reconoció la Gobernadora al señalar que miles de estudiantes perdieron semanas completas de clases debido a las afectaciones provocadas por las lluvias.
De acuerdo con Nahle García, municipios como Coatzintla, zonas de Papantla, Cazones de Herrera, El Higo y comunidades serranas de la Huasteca quedaron prácticamente paralizados en materia educativa durante noviembre, debido a planteles dañados, caminos intransitables y escuelas inutilizables.
La propuesta será discutida este lunes durante la reunión nacional encabezada por el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, junto con los secretarios de Educación de las 32 entidades del país.
La preocupación del gobierno veracruzano no es menor. Adelantar el cierre del calendario significaría recortar todavía más el tiempo académico en regiones donde miles de alumnos apenas lograron retomar actividades tras meses de emergencia. Algunas escuelas continúan en rehabilitación y otras incluso tendrán que ser reconstruidas completamente.
En un movimiento políticamente relevante, las secciones 32 y 56 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación respaldaron la postura del gobierno estatal, reconociendo que Veracruz enfrenta condiciones distintas al resto del país.
La discusión coloca sobre la mesa un problema de fondo que pocas veces se menciona con suficiente fuerza: las consecuencias educativas que dejan los desastres naturales en Veracruz siguen acumulándose mientras miles de estudiantes continúan intentando recuperar el tiempo perdido.
Porque detrás de cada ajuste al calendario escolar no solo hay fechas administrativas. Hay comunidades enteras que todavía intentan levantarse después de las inundaciones, escuelas dañadas y estudiantes que, entre lodo, pérdidas materiales y clases interrumpidas, siguen pagando el costo silencioso de las contingencias que golpearon al estado.
Redacción Reportaje Veracruzano



