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Cuota de 800 pesos en el COBAEV 08 abre debate por transparencia en el manejo de recursos

Padres de familia cuestionan el monto aprobado para el nuevo ciclo escolar y piden claridad sobre el destino de los recursos; con alrededor de mil 600 alumnos, la aportación podría superar el millón de pesos

COSOLEACAQUE, VER.— Lo que comenzó como una discusión entre padres de familia sobre el monto de la aportación para el nuevo ciclo escolar terminó colocando sobre la mesa un tema mucho más delicado: la transparencia en el manejo de los recursos de la sociedad de padres de familia del COBAEV número 8 de Cosoleacaque.

Después de una reunión en la que se plantearon distintas propuestas, finalmente se acordó establecer en 800 pesos por alumno la cuota para el nuevo ciclo escolar. Incluso, durante la discusión, uno de los docentes habría planteado reducirla a 500 pesos; sin embargo, la propuesta no prosperó.

De acuerdo con versiones de padres inconformes, los representantes de la sociedad de padres argumentaron que existen diversos compromisos económicos que deben cubrirse, aunque —señalan— no se habría presentado ante todos los asistentes un desglose suficientemente detallado de los conceptos, montos y obligaciones que justifican la cuota.

El tema cobra relevancia por el tamaño de la matrícula. Si se considera una población aproximada de mil 600 estudiantes, una aportación de 800 pesos representaría alrededor de 1.28 millones de pesos, siempre que la totalidad de los alumnos cubriera el monto.

Para algunos padres, la pregunta resulta inevitable: ¿cómo y en qué se utilizará ese dinero?

El antecedente que vuelve incómoda la discusión

Las inconformidades no surgieron únicamente por el monto de la cuota. Algunos padres cuestionan también el manejo de recursos durante el ciclo escolar anterior y piden conocer con mayor precisión los ingresos y egresos de la asociación.

Entre los señalamientos figura el funcionamiento de la cooperativa escolar bajo la administración de la sociedad de padres, así como la instalación de copiadoras dentro del plantel. Padres consultados sostienen que los resultados económicos de esas actividades no habrían quedado suficientemente claros y que, en términos generales, se habría informado que los recursos obtenidos fueron utilizados en distintos gastos.

Sin embargo, estos señalamientos deberían ser respaldados por estados financieros, recibos, actas de asamblea y demás documentación, para determinar con precisión el destino de los recursos y evitar que las acusaciones se conviertan en juicios sin sustento.

La inconformidad aumenta porque, según padres consultados, durante el ciclo anterior habría existido un saldo superior a 400 mil pesos en caja que posteriormente fue utilizado.

El reclamo central, por tanto, no es necesariamente contra la existencia de una aportación, sino contra la falta de información detallada que permita a los padres saber cuánto dinero ingresa, cuánto se gasta, en qué se gasta y quién autoriza cada desembolso.

Padres piden que las decisiones importantes se sometan a consulta

Entre las exigencias planteadas por los inconformes está que cualquier gasto considerable relacionado con uniformes, transporte, actividades escolares, viajes u otros conceptos sea presentado previamente ante la asamblea.

La petición es sencilla: que los padres de familia conozcan, discutan y aprueben los gastos relevantes, particularmente cuando implican cantidades importantes.

La controversia también ha generado críticas hacia la actual mesa directiva de la sociedad de padres, debido a que algunos integrantes —según los inconformes— anteriormente cuestionaron a representantes de administraciones pasadas por presuntas irregularidades y falta de transparencia.

Ahora, esos mismos reclamos parecen regresar sobre la mesa, pero dirigidos hacia quienes actualmente tienen la responsabilidad de administrar los recursos.

Más de un millón de pesos bajo la lupa

Con una matrícula estimada en mil 600 estudiantes, los 800 pesos acordados por alumno representarían un ingreso potencial de 1 millón 280 mil pesos.

La cifra, por sí misma, explica por qué algunos padres consideran indispensable establecer mecanismos de rendición de cuentas.

La discusión, finalmente, podría resolverse con documentos: un informe financiero completo, estados de cuenta, comprobantes de gastos, ingresos provenientes de la cooperativa, recursos existentes al cierre del ciclo anterior y un presupuesto detallado para el nuevo periodo.

Porque cuando se administra dinero aportado por cientos de familias, la confianza no debería depender de explicaciones verbales, sino de cuentas claras y comprobables.

Y en el COBAEV 08, la exigencia de los padres parece resumirse en una pregunta que difícilmente puede esquivarse: si se recaudarán más de 1.2 millones de pesos, ¿quién, cómo y bajo qué reglas decidirá en qué se gastarán?

Redacción Reportaje Veracruzano

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