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Entre lodo y abandono: productores del Filobobos reparan solos un puente mientras caminos rurales colapsan en el olvido

En la zona agrícola que conecta a los municipios de Misantla, San Rafael y Nautla, la desesperación comenzó a convertirse en organización comunitaria. Cansados de esperar una respuesta oficial, productores del conjunto parcelario ubicado al margen izquierdo del Río Filobobos, frente a la comunidad de El Pital, decidieron hacer lo que el gobierno no hizo: reparar con sus propias manos un puente indispensable para sacar las cosechas del campo.

La escena retrata una de las heridas más profundas del Veracruz rural: caminos destruidos, comunidades prácticamente aisladas y campesinos obligados a sobrevivir entre el abandono institucional y el deterioro de la infraestructura básica.

Habitantes de Troncones, El Pital e Isla de Chapachapa denunciaron que desde hace años padecen el colapso de los caminos sacacosechas, arterias fundamentales para mover toneladas de cítricos, maíz y otros productos agrícolas que sostienen la economía de decenas de familias de la región.

Cada temporada de lluvias agrava la crisis. Los caminos se convierten en verdaderos pantanos que dificultan el tránsito de camionetas, tractores y maquinaria agrícola. El resultado es devastador: cosechas retrasadas, vehículos dañados, aumento en los costos de transporte y pérdidas económicas constantes para quienes viven exclusivamente del campo.

Ante el riesgo de quedar incomunicados, los productores optaron por organizarse y rehabilitar un puente cuya estructura ya representaba un peligro. Sin maquinaria oficial, sin brigadas gubernamentales y sin recursos públicos visibles, los campesinos recurrieron a la cooperación comunitaria para mantener viva la conexión entre sus comunidades y los mercados.

Sin embargo, la emergencia apenas fue contenida parcialmente. Los productores advirtieron que aún permanecen en condiciones críticas 5.1 kilómetros del camino sacacosechas que conecta el conjunto parcelario con la carretera Troncones-La Reforma, además de otros 2.7 kilómetros del tramo Troncones–Isla de Chapachapa.

Más de 80 familias dependen directamente de estas rutas rurales.

“Porque sinceramente están muy deteriorados y esto nos perjudica para sacar nuestros productos; de ellos dependemos como 80 familias”, expresó Salvador Fernández, productor de El Pital, quien resumió el sentimiento de frustración que domina en la región.
La exigencia ahora apunta directamente hacia el gobierno estatal encabezado por Rocío Nahle.

Productores y habitantes piden que la administración estatal deje de mirar únicamente las grandes obras urbanas y atienda también las necesidades del campo veracruzano, donde la falta de caminos dignos puede significar la ruina económica para comunidades enteras.

“Se le pide también a la gobernadora Rocío Nahle que nos apoye con los arreglos de los caminos sacacosechas, porque sí están feos y nos cuesta trabajo sacar la producción”, reclamó la productora Josefina Arenas Martínez.

Los campesinos aseguran que las solicitudes formales ya fueron entregadas tanto al gobierno estatal como a las dependencias correspondientes, pero las respuestas siguen sin llegar.

“Siempre se ha pedido en el municipio de Misantla y el municipio de Nautla y casi nunca ha habido respuesta positiva”, lamentó Teodoro Durán Cortés, otro de los productores afectados.

Mientras las peticiones permanecen atrapadas entre escritorios burocráticos, en la región del Filobobos la realidad avanza entre baches, lodo y caminos fracturados. Allí, donde el campo sostiene economías enteras, los productores continúan haciendo lo que históricamente han hecho en Veracruz: resistir solos.

Redacción Reportaje Veracruzano

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