TUXPAN ESTALLA MIENTRAS DANIEL CORTINA GUARDA SILENCIO: OTRO ARTEFACTO EXPLOSIVO SACUDE AL PUERTO Y EXHIBE EL FRACASO TOTAL DE SU GOBIERNO

TUXPAN, Ver.— La violencia en Tuxpan ya cruzó un límite alarmante. Lo que durante meses fueron ejecuciones, ataques armados y balaceras, hoy escala hacia un escenario todavía más delicado: el uso de explosivos en una ciudad donde la autoridad municipal parece completamente rebasada, paralizada o simplemente ausente.
La madrugada de este lunes, un nuevo artefacto explosivo volvió a encender las alarmas en el puerto, provocando temor entre habitantes que despiertan cada día bajo una atmósfera de tensión, incertidumbre y miedo. El estruendo cimbró la zona y reactivó una pregunta que cada vez pesa más sobre el gobierno encabezado por Daniel Cortina: ¿quién gobierna realmente Tuxpan?
Porque mientras la ciudadanía vive atrapada entre detonaciones, balaceras y amenazas constantes, el alcalde continúa atrapado en discursos vacíos, apariciones tibias y una administración que hasta ahora no ha mostrado resultados reales frente al deterioro brutal de la seguridad.
El explosivo de este lunes no puede verse como un hecho aislado. Es la continuación de un fin de semana marcado por el terror. Apenas el sábado, un comando armado irrumpió en la carnicería “Jarochos”, en plena zona centro, dejando cuatro personas heridas de gravedad y sembrando el caos a plena luz del día. Aquella agresión ya había dejado claro que los grupos criminales operan con absoluta libertad en el municipio.
Pero lo ocurrido hoy revela algo todavía más grave: la violencia ya evolucionó y comenzó a escalar peligrosamente ante la pasividad gubernamental.
Y mientras Tuxpan arde, la administración de Daniel Cortina parece más preocupada por sostener narrativas políticas que por enfrentar la realidad que vive la población.
Resulta imposible no cuestionar el fracaso de una estrategia de seguridad que presume coordinación con fuerzas estatales, militares y navales, pero que en los hechos no logra impedir ni ataques armados ni la aparición de explosivos en la ciudad. La presencia de corporaciones federales terminó convirtiéndose en simple decoración institucional frente a criminales que operan cuando quieren, donde quieren y como quieren.
Comerciantes, transportistas y habitantes comienzan a hablar abiertamente de una ciudad abandonada por sus autoridades. El miedo se normaliza, los negocios bajan cortinas más temprano y la población vive pendiente del siguiente estallido, de la próxima balacera o del próximo ataque.
La pregunta ya no es si Tuxpan enfrenta una crisis de seguridad. Eso quedó claro hace tiempo.
La verdadera interrogante es por qué el gobierno municipal de Daniel Cortina sigue sin reaccionar con firmeza mientras el puerto se hunde en una espiral de violencia cada vez más agresiva y peligrosa.
Porque los hechos son contundentes y devastadores: el sábado fueron las balas en el centro de la ciudad; hoy lunes, explosivos.
Y mañana, nadie sabe qué sigue.
Por Marco Antonio Palmero Alpirez
Reportaje Veracruzano



