Sheinbaum rechaza nexos con el crimen y lanza mensaje de soberanía: “México no es piñata de nadie”

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió al paso de los señalamientos surgidos desde Estados Unidos sobre una supuesta infiltración del crimen organizado en estructuras políticas mexicanas y lanzó una defensa frontal de su gobierno y del proyecto de la Cuarta Transformación.
Durante su conferencia mañanera desde Palacio Nacional, la mandataria aseguró que su administración no mantiene pactos con grupos delictivos y sostuvo que desde 2018 se rompió cualquier vínculo de complicidad entre autoridades y organizaciones criminales.
“A nosotros nadie nos puede acusar de hacer pactos criminales. Rompimos el pacto criminal en el 2018”, declaró la jefa del Ejecutivo federal al responder cuestionamientos sobre presuntas relaciones entre actores políticos y células delictivas.
El posicionamiento ocurre en medio de una creciente presión política y mediática proveniente de sectores estadounidenses que han puesto bajo la lupa a gobiernos estatales y figuras ligadas a Morena. Frente a ello, Sheinbaum endureció el discurso y defendió la soberanía nacional.
“México no es piñata de nadie”, lanzó la presidenta, al tiempo que criticó a actores de oposición que —según dijo— buscan respaldo político fuera del país para debilitar al gobierno federal.
La exjefa de Gobierno de la Ciudad de México también dejó claro que no permitirá intervenciones extranjeras en asuntos internos y remarcó que el rumbo político del país deberá definirse únicamente por voluntad popular en las elecciones de 2027.
En otro momento de su mensaje, la mandataria afirmó que su gobierno no encubrirá a ningún funcionario que tenga vínculos con actividades ilícitas si existen pruebas contundentes. Incluso reveló que actualmente existen cerca de 50 investigaciones abiertas contra políticos presuntamente relacionados con grupos criminales.
Sheinbaum defendió además los resultados de la Cuarta Transformación en materia social, infraestructura y seguridad, atribuyéndolos a un gobierno “honesto y cercano al pueblo”, en contraste con administraciones pasadas.
La presidenta también revivió uno de los episodios más polémicos de los sexenios anteriores al recordar el caso de Felipe Calderón y su exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna, condenado en Estados Unidos por narcotráfico, como ejemplo de la época en que sí existieron acusaciones directas de colusión entre el poder y el crimen organizado.
Con ello, el gobierno federal busca cerrar filas frente a las críticas internacionales y reforzar la narrativa de combate a la corrupción y defensa de la soberanía en un contexto político cada vez más polarizado rumbo a los próximos procesos electorales.
Redacción Reportaje Veracruzano



